Cita:
"Todo necio confunde valor y precio".
Antonio Machado
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viernes, 9 de octubre de 2015
LA CARIDAD EN SOMBRAS
Después de una larga travesía, he logrado editar mi novela La caridad en sombras. Un sueño que se hace realidad. Un proyecto muy personal que quiero compartir con vosotros. Gracias por vuestra complicidad.
Etiquetas:
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POESIA,
POESÍA PROSA POÉTICA,
ROMANTICISMO,
SUEÑOS
lunes, 21 de septiembre de 2015
PAYASOS
Su gabardina, colgaba oscilante del perchero, como un voluntarioso ahorcado que se suicidara gustosamente todas las tardes. Se sentó delante del espejo. En su rostro, resaltaba una mueca triste que le ensombrecía todos sus pretéritos. Nada nuevo, pensó. Forzó una sonrisa, siempre lo hacía antes de comenzar a maquillarse. Valía la pena volver a intentarlo. Sólo unos minutos más tarde, ya era otro, la pintura había obrado el milagro. Se colocó una hiperbólica nariz roja, y con una peluca de colores, se tapó la incipiente calvicie. Ahora estaba contento, su alegría era sólo el preludio de las necesitadas risas infantiles que aguardaban su llegada. Salió al escenario, pero del otro lado, sólo había un grupo de personas trajeadas, que mirándole con la repugnante obscenidad de los políticos, le invitaron a hacer mutis por el foro. Comprendió entonces que a sus niños, seguían robándoles la infancia.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
RAFAEL MÉRIDA JUAN
miércoles, 30 de abril de 2014
EL CÓLERA Y LA SOLEDAD
Es fácil hablar bien de un muerto, aún más si el fallecido es García Márquez. He leído decenas de artículos que hablan de sus bondades, peculiaridades y genialidades, también algún que otro controvertido y crítico, que de todo hay.
No puedo decir que Gabo me gustara porque eso sería quedarme muy corto, la verdad es que me fascina y lo digo en presente porque me niego a pensar que sea pasado.
Parece fácil subirse al carro de los elogios ahora que está en boca de todos pero quienes me conocen saben bien que siempre ocupó para mí un lugar privilegiado, hasta el punto que Macondo me acompaña allá donde voy.
Una tarde de verano de hace casi un cuarto de siglo, en Conil de la Frontera, me atreví a abrir un libro que alguien había dejado sobre la mesa, sólo necesité leer una página para zambullirme en la historia de manera frenética. Aquel día me di cuenta de que no sé escribir. El amor en los tiempos del cólera se llamaba la novela, y aún hoy no he vuelto a leer nada igual. Aquel descubrimiento tardío hizo que quisiera recuperar el tiempo perdido y en un periodo breve, fui encadenando una tras otra casi todas sus obras.
Su realismo mágico me cautivó de tal modo que todo aquello se convirtió en un hechizo permanente del que espero no recuperarme nunca. Cien años de soledad se me resistió, resultaba fácil extraviarse entre tantos Buendía, pero cuando entendí el sortilegio, hice que los cien años se convirtieran en trescientos porque tres veces he leído ya tan prodigiosa obra.
En paralelo a las maravillas que como autor me ofreció García Márquez, creció mi admiración por el Gabo persona, por su empatía con América Latina, por su modo peculiar y sin complejos de tomar partido por sus ideales de izquierda y progreso con los que me siento identificado.
Dicen que desde el pasado jueves santo ya no está con nosotros, será con otros porque conmigo está permanentemente ya que no puedo evitar en cada página que leo o en cada renglón que escribo imaginar cómo lo habría hecho él y sobre todo está conmigo porque en verdad lo del realismo mágico es mentira, lo que existe es la realidad y la magia y cuando ambas se mezclan sin que se vean las costuras, surge Gabriel García Márquez, y no puedo más que celebrar cada día que me encuentro con él.
Rafael Mérida Juan.
2014
No puedo decir que Gabo me gustara porque eso sería quedarme muy corto, la verdad es que me fascina y lo digo en presente porque me niego a pensar que sea pasado.
Parece fácil subirse al carro de los elogios ahora que está en boca de todos pero quienes me conocen saben bien que siempre ocupó para mí un lugar privilegiado, hasta el punto que Macondo me acompaña allá donde voy.
Una tarde de verano de hace casi un cuarto de siglo, en Conil de la Frontera, me atreví a abrir un libro que alguien había dejado sobre la mesa, sólo necesité leer una página para zambullirme en la historia de manera frenética. Aquel día me di cuenta de que no sé escribir. El amor en los tiempos del cólera se llamaba la novela, y aún hoy no he vuelto a leer nada igual. Aquel descubrimiento tardío hizo que quisiera recuperar el tiempo perdido y en un periodo breve, fui encadenando una tras otra casi todas sus obras.
Su realismo mágico me cautivó de tal modo que todo aquello se convirtió en un hechizo permanente del que espero no recuperarme nunca. Cien años de soledad se me resistió, resultaba fácil extraviarse entre tantos Buendía, pero cuando entendí el sortilegio, hice que los cien años se convirtieran en trescientos porque tres veces he leído ya tan prodigiosa obra.
En paralelo a las maravillas que como autor me ofreció García Márquez, creció mi admiración por el Gabo persona, por su empatía con América Latina, por su modo peculiar y sin complejos de tomar partido por sus ideales de izquierda y progreso con los que me siento identificado.
Dicen que desde el pasado jueves santo ya no está con nosotros, será con otros porque conmigo está permanentemente ya que no puedo evitar en cada página que leo o en cada renglón que escribo imaginar cómo lo habría hecho él y sobre todo está conmigo porque en verdad lo del realismo mágico es mentira, lo que existe es la realidad y la magia y cuando ambas se mezclan sin que se vean las costuras, surge Gabriel García Márquez, y no puedo más que celebrar cada día que me encuentro con él.
Rafael Mérida Juan.
2014
lunes, 9 de diciembre de 2013
A CASI NADIE
A casi nadie le importa que una muy inocente mañana de diciembre alguien se convirtiera en el sexto, y no último habitante, de una casa para dos personas, ni que la historia de unos pocos años comenzara a moldearse en un colegio cuyo nombre está íntimamente ligado a la ciudad que acabaría enamorándole.
Puede que no se entienda como un nombre de ocho letras, siendo muda la primera de ellas, sea capaz de decir tanto, ni que las calles nuevas de un barrio viejo fueran el horizonte de los juegos o que la puerta de un Monumento sirviese de portería en la que dibujar tantos goles soñados en blanquirojo.
Tampoco resulta trascendente para nadie que un río lleno de mar o una torre esbelta o una calleja imposible o un misterio insondable, configurasen a una persona.
Puede que 16 de diciembre, 22 de agosto, 11 de julio, 15 de marzo o 13 de enero, no sean más que fechas en un almanaque o que no sea demasiado extraño que un 7 de junio una Estrella fuese visible antes de que anocheciera.
Quizás no sirva de nada saber que Uagadugú es la capital de Burkina Faso, identificar a la primera a un Dragón de Komodo, apreciar la otra belleza, la que no se ve con los ojos, del Cabo da Roca o presentir tormentas con argumentos.
Quizás nada de lo anterior sirva pero todo eso soy yo, algo que puede resumirse en muy pocas palabras: latidos, sueños, esperanzas y sobre todo camino, siempre camino...
Puede que no se entienda como un nombre de ocho letras, siendo muda la primera de ellas, sea capaz de decir tanto, ni que las calles nuevas de un barrio viejo fueran el horizonte de los juegos o que la puerta de un Monumento sirviese de portería en la que dibujar tantos goles soñados en blanquirojo.
Tampoco resulta trascendente para nadie que un río lleno de mar o una torre esbelta o una calleja imposible o un misterio insondable, configurasen a una persona.
Puede que 16 de diciembre, 22 de agosto, 11 de julio, 15 de marzo o 13 de enero, no sean más que fechas en un almanaque o que no sea demasiado extraño que un 7 de junio una Estrella fuese visible antes de que anocheciera.
Quizás no sirva de nada saber que Uagadugú es la capital de Burkina Faso, identificar a la primera a un Dragón de Komodo, apreciar la otra belleza, la que no se ve con los ojos, del Cabo da Roca o presentir tormentas con argumentos.
Quizás nada de lo anterior sirva pero todo eso soy yo, algo que puede resumirse en muy pocas palabras: latidos, sueños, esperanzas y sobre todo camino, siempre camino...
viernes, 22 de noviembre de 2013
EL PENÚLTIMO MES
“Nació de una tormenta, en el sol de una noche, el penúltimo mes…”
Silvio Rodríguez.
Estaba sentado, con la mirada perdida ante un cielo encendido, como si un Dios travieso hubiese prendido fuego al tibio atardecer otoñal.
Se encontraba a medio camino entre el corazón que amaba y el que le latía en su propio pecho, en tierra de nadie, en un paraje desconocido que parecía haberse engalanado como para un domingo de ceremonia.
Un trovador susurraba canciones en sus oídos mientras el tren, como siempre, se llenaba de mariposas.
Excelente prólogo, pensó, para una noche tan largamente perseguida como presentida.
Por una extraña razón, en contra de lo habitual, la llegada a la estación se produjo a su hora, puntual como una luna buscando redondeces.
En el poblado andén no había nadie, al menos nadie dispuesto a abrir el cofre de una boca donde aguardaban besos demorados, ni unos brazos habituales que como un paréntesis fueran capaces de englobar el significado de la palabra vida.
La ciudad no descansaba, ni siquiera asomaba a ella un aire de desgana a pesar de que acababa de abrirse, en la sierra, la puerta de las nieves.
Al fin pudo mirarse en las pupilas donde siempre se reencuentra consigo mismo, besar los labios que mágicamente, aminoran y aumentan simultáneamente la impaciencia y tocar las manos cálidas y amplias, que como anchas alamedas, acortan las distancias de las geografías cotidianas.
Todo comenzó a surgir. A pesar de la altitud, los versos se fueron sucediendo como olas de un mar misterioso y bello hasta inundarlo todo de ternura, y un universo único e insobornable se fue mostrando en todo su esplendor.
Entonces él recordó la bola de fuego que con trazo firme alguien había dibujado en el lienzo de la tarde, y con una sonrisa en el alma, se quedó a conjugar el verbo amar fuera de los márgenes de lo posible.
RAFAEL MÉRIDA JUAN

Silvio Rodríguez.
Estaba sentado, con la mirada perdida ante un cielo encendido, como si un Dios travieso hubiese prendido fuego al tibio atardecer otoñal.
Se encontraba a medio camino entre el corazón que amaba y el que le latía en su propio pecho, en tierra de nadie, en un paraje desconocido que parecía haberse engalanado como para un domingo de ceremonia.
Un trovador susurraba canciones en sus oídos mientras el tren, como siempre, se llenaba de mariposas.
Excelente prólogo, pensó, para una noche tan largamente perseguida como presentida.
Por una extraña razón, en contra de lo habitual, la llegada a la estación se produjo a su hora, puntual como una luna buscando redondeces.
En el poblado andén no había nadie, al menos nadie dispuesto a abrir el cofre de una boca donde aguardaban besos demorados, ni unos brazos habituales que como un paréntesis fueran capaces de englobar el significado de la palabra vida.
La ciudad no descansaba, ni siquiera asomaba a ella un aire de desgana a pesar de que acababa de abrirse, en la sierra, la puerta de las nieves.
Al fin pudo mirarse en las pupilas donde siempre se reencuentra consigo mismo, besar los labios que mágicamente, aminoran y aumentan simultáneamente la impaciencia y tocar las manos cálidas y amplias, que como anchas alamedas, acortan las distancias de las geografías cotidianas.
Todo comenzó a surgir. A pesar de la altitud, los versos se fueron sucediendo como olas de un mar misterioso y bello hasta inundarlo todo de ternura, y un universo único e insobornable se fue mostrando en todo su esplendor.
Entonces él recordó la bola de fuego que con trazo firme alguien había dibujado en el lienzo de la tarde, y con una sonrisa en el alma, se quedó a conjugar el verbo amar fuera de los márgenes de lo posible.
RAFAEL MÉRIDA JUAN

martes, 19 de noviembre de 2013
CRÍTICA DE UN LIBRO - EN SUS DEDOS, EL MAR
En sus dedos, el mar, obra de Maite Salcedo, es un Océano configurado por gotas en forma de letras que juntas crean un universo singular poblado de muñecas rotas, soledades confesables y latidos siempre sinceros y honestos.
Entre sus olas, no hay resquicios en los que no habite una humanidad superlativa que pone el acento donde debe, en las personas y sus circunstancias, que son también las suyas propias, en ocasiones distintas, pero no tan diferentes y a veces tan parecidas como si un espejo le devolviese su propia imagen.
Sentir, en mayúsculas, ha sido la mejor forma de que los versos macerados durante largo tiempo terminen fermentando para convertirse en unos escritos nada fortuitos, intencionados hasta la última coma y al mismo tiempo inocentes y tiernos como dejados caer descuidadamente sin más pretensión que la de resaltar las luces y las sombras que forman parte de nuestra existencia.
La ausencia de vanidad y la presencia insobornable del Amor terminan por conseguir la cuadratura de un círculo nada rígido que cada cual puede moldear a su modo hasta transformarlo en la figura que desee, ese es el gran misterio de una poesía muy personal que permite múltiples interpretaciones pero que confluyen todas en una única conclusión, sensibilidad.
Entre sus olas, no hay resquicios en los que no habite una humanidad superlativa que pone el acento donde debe, en las personas y sus circunstancias, que son también las suyas propias, en ocasiones distintas, pero no tan diferentes y a veces tan parecidas como si un espejo le devolviese su propia imagen.
Sentir, en mayúsculas, ha sido la mejor forma de que los versos macerados durante largo tiempo terminen fermentando para convertirse en unos escritos nada fortuitos, intencionados hasta la última coma y al mismo tiempo inocentes y tiernos como dejados caer descuidadamente sin más pretensión que la de resaltar las luces y las sombras que forman parte de nuestra existencia.
La ausencia de vanidad y la presencia insobornable del Amor terminan por conseguir la cuadratura de un círculo nada rígido que cada cual puede moldear a su modo hasta transformarlo en la figura que desee, ese es el gran misterio de una poesía muy personal que permite múltiples interpretaciones pero que confluyen todas en una única conclusión, sensibilidad.
domingo, 28 de julio de 2013
SEIS LETRAS, UN SOLO NOMBRE
Seis letras, un solo nombre,
mil razones silenciadas
y cientos de sensaciones.
Números para quererte
que ya no entienden de cifras
cuando se enfrentan humildes
a tu grandeza incontable.
Dígitos inexplicables
de una métrica embustera,
que busca cuadrar los versos
cual si un poema bastara,
para cantar tus encantos
que tienden al infinito.
Por eso escojo las letras
rendido ya a la evidencia
de que las ciencias exactas
no explicarán el secreto
que habita en dos corazones.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2013
miércoles, 11 de abril de 2012
LISBOA
Tu piel en apariencia decadente sólo acumuula sapiencia y en tus curtidos y encallecidos brazos de historia milenaria, se mece una corriente que no es sólo río, un mar que no es sólo océano, un pasado que no es sólo olvido.
Y son tus aires elegantes los que llenan de nostalgia al viajero que por siempre permanecerá enamorado de los fados de Alfama, del barroquismo de los Jerónimos, de la aventura de los Descubridores de Belem, de la poesía de Pessoa y las novelas de Saramago.
Me fundí con tus calles de empinadas atalayas, empedrados imposibles y tranvías legendarios con destino a la Estrela. El amor iba conmigo lleno de verdades que no son sólo realidades, promesas no necesitadas que no son sólo palabras, y tú Lisboa, pusiste los escenarios que no son sólo magia.
Y son tus aires elegantes los que llenan de nostalgia al viajero que por siempre permanecerá enamorado de los fados de Alfama, del barroquismo de los Jerónimos, de la aventura de los Descubridores de Belem, de la poesía de Pessoa y las novelas de Saramago.
Me fundí con tus calles de empinadas atalayas, empedrados imposibles y tranvías legendarios con destino a la Estrela. El amor iba conmigo lleno de verdades que no son sólo realidades, promesas no necesitadas que no son sólo palabras, y tú Lisboa, pusiste los escenarios que no son sólo magia.
jueves, 8 de marzo de 2012
MUJER TENÍA QUE SER
Pues sí, no podía ser de otra manera, mujer tenía que ser la que me trajo al mundo y me ha ido enseñando cosas sencillas que parecen, a juzgar por el entorno, difíciles de entender y aún hoy, cuando es ella la que lo necesita, sigue empeñada en cuidarme.
Mujer tenía que ser la que me hizo descubrir un mundo de sensaciones, no por naturales y esperadas, menos maravillosas, decidiendo de paso unir su destino al mío mientras nuestros corazones siguieran latiendo con el mismo son.
Mujer tenía que ser la que consiguiese mezclar, en la dosis justa, un poco de enajenación, algo de extravío, con los colores, los abrazos, los besos inigualables y el calor de un cuerpo del que no se retorna, para hacer de mi un enamorado permanente y sin remedio que seguirá clavándose todas las espinas y disfrutando todos los cielos.
Mujer tenía que ser la que desde su cordura pusiera calma en mis desvaríos y desde su locura pintara ilusiones reales, pequeños paréntesis llenos de todo, en el lienzo de mi vida.
Mujer tenía que ser la que sin ver creyó en mí, la que sin recibir dio incluso lo inesperado, la que esperó cuando no había nada que esperar, la que escuchó lo que no dije y no quiso oír lo que intenté explicar.
Mujeres tenían que ser, las que con diferentes matices, me preguntasen cómo estaba y se parasen a oír la contestación dejando gotas de sus esencias inimitables, las que leyesen mis escritos y escuchasen mis palabras, las que motivaron mis gestos y recogieron mis caricias, las que visitan, de forma mayoritaria, este rincón que es mi desahogo.
Y por último, mujer tenía que ser, la que diese sentido a todo, la que promete prolongar mi mirada, mis sentidos, también quizás mis defectos, la que llena todos mis momentos, la que llegó, hace justo ocho años, para dar respuesta a todas mis preguntas, incluidas las que aún no me he formulado.
Gracias a todas.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
(Texto publicado en Libro de Arena el 7 de junio de 2010)
Mujer tenía que ser la que me hizo descubrir un mundo de sensaciones, no por naturales y esperadas, menos maravillosas, decidiendo de paso unir su destino al mío mientras nuestros corazones siguieran latiendo con el mismo son.
Mujer tenía que ser la que consiguiese mezclar, en la dosis justa, un poco de enajenación, algo de extravío, con los colores, los abrazos, los besos inigualables y el calor de un cuerpo del que no se retorna, para hacer de mi un enamorado permanente y sin remedio que seguirá clavándose todas las espinas y disfrutando todos los cielos.
Mujer tenía que ser la que desde su cordura pusiera calma en mis desvaríos y desde su locura pintara ilusiones reales, pequeños paréntesis llenos de todo, en el lienzo de mi vida.
Mujer tenía que ser la que sin ver creyó en mí, la que sin recibir dio incluso lo inesperado, la que esperó cuando no había nada que esperar, la que escuchó lo que no dije y no quiso oír lo que intenté explicar.
Mujeres tenían que ser, las que con diferentes matices, me preguntasen cómo estaba y se parasen a oír la contestación dejando gotas de sus esencias inimitables, las que leyesen mis escritos y escuchasen mis palabras, las que motivaron mis gestos y recogieron mis caricias, las que visitan, de forma mayoritaria, este rincón que es mi desahogo.
Y por último, mujer tenía que ser, la que diese sentido a todo, la que promete prolongar mi mirada, mis sentidos, también quizás mis defectos, la que llena todos mis momentos, la que llegó, hace justo ocho años, para dar respuesta a todas mis preguntas, incluidas las que aún no me he formulado.
Gracias a todas.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
(Texto publicado en Libro de Arena el 7 de junio de 2010)
viernes, 24 de febrero de 2012
LUNARES Y ESTRELLAS
Hay noches en las que me bebería la botella de güisqui que ya no tengo por el simple placer de verla vacía y para no reconocer, a la mañana siguiente, quién escribió los renglones torcidos que llevan mi firma.
Sin embargo hace tiempo que mi embriaguez proviene de la droga legalizada que en forma de lunares recorre una espalda cuya dueña ignora, la hermosura de la constelación en la que ando enredado desde la primera vez que la contemplé una madrugada de otro febrero.
En cielos de nubes pintadas con la tinta de unas lágrimas se fueron forjando las poderosas tormentas que siempre acaban descargando sus chaparrones de caricias sobre una piel que llevaba demasiado tiempo en barbecho.
Y siempre son estrellas, de mar, de cielo o de vida las que marcan el camino que seguirán unos pies aún ansiosos, siempre errantes; los mismos, que ya dejaron demasiadas huellas sobre la arena de un atardecer hecho de palabras.
Sin embargo hace tiempo que mi embriaguez proviene de la droga legalizada que en forma de lunares recorre una espalda cuya dueña ignora, la hermosura de la constelación en la que ando enredado desde la primera vez que la contemplé una madrugada de otro febrero.
En cielos de nubes pintadas con la tinta de unas lágrimas se fueron forjando las poderosas tormentas que siempre acaban descargando sus chaparrones de caricias sobre una piel que llevaba demasiado tiempo en barbecho.
Y siempre son estrellas, de mar, de cielo o de vida las que marcan el camino que seguirán unos pies aún ansiosos, siempre errantes; los mismos, que ya dejaron demasiadas huellas sobre la arena de un atardecer hecho de palabras.
lunes, 30 de enero de 2012
HACIENDO EL AMOR
Estoy tranquilo, sosegado, viendo pasar las horas con tanta calma que el tiempo parece no caminar, mis dedos tocan el frío translúcido del vaso de cristal tallado y el oro líquido con sabor a güisqui no logra ocultar el regusto de tus besos. Tus manos acarician mi espalda posándose apenas suavemente, y a pesar de ello van dejando marcas y huellas que ya nadie podrá borrar.
Estoy echado en tu regazo y todo el aroma de tu cuerpo sigue invitándome a abandonar la languidez del nebuloso estío, tus pechos se inclinan hacia mí con el descuido nada fortuito del deseo.
Una sonrisa pasa llena de la inocente mirada de quien da sentido a mi vida. Su gracia, regalada que no heredada, permanece flotando en la brisa almibarada de la tarde.
De forma amortiguada Serrat, siempre Serrat, canta su "Soneto a mamá" y mis labios se adelantan a cada nota saboreando la letra que ya de usada forma parte de mí. La música llega al túnel de su silencio y tú empiezas a recitar un viejo poema de Neruda "Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento...". Cuando dejas caer el último verso una lágrima inicia su recorrido a través de mi rostro, soy la persona más dichosa, todo me ha sido revelado, no necesito dioses ni fortunas, la riqueza habita en mi corazón, así se hace el amor.
Estoy echado en tu regazo y todo el aroma de tu cuerpo sigue invitándome a abandonar la languidez del nebuloso estío, tus pechos se inclinan hacia mí con el descuido nada fortuito del deseo.
Una sonrisa pasa llena de la inocente mirada de quien da sentido a mi vida. Su gracia, regalada que no heredada, permanece flotando en la brisa almibarada de la tarde.
De forma amortiguada Serrat, siempre Serrat, canta su "Soneto a mamá" y mis labios se adelantan a cada nota saboreando la letra que ya de usada forma parte de mí. La música llega al túnel de su silencio y tú empiezas a recitar un viejo poema de Neruda "Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento...". Cuando dejas caer el último verso una lágrima inicia su recorrido a través de mi rostro, soy la persona más dichosa, todo me ha sido revelado, no necesito dioses ni fortunas, la riqueza habita en mi corazón, así se hace el amor.
martes, 3 de enero de 2012
CAMINANDO
Me adentro en parajes misteriosos que nunca pude imaginar. A cada paso siento más próximos detalles que configuraron otra historia que intento asimilar a la mía y sigo huellas que otros dejaron en postales que nunca serán de nadie a pesar de estar guardadas en las latas de membrillo de memorias disidentes.
Mares y lugares en los que se perdieron otros labios, otras promesas, otros sueños. Una estrella de cinco puntas y nombre sin apellidos que siempre seguirá brillando, otra de mar asida para siempre a una piel y una que sonríe con la picardía y la inocencia a un tiempo de sus pocos pero suficientes años.
Ayeres sin los que no se puede entender el presente. Miedos infantiles disfrazados, rostros y nombres con significados traducidos en miradas extraviadas y silencios que tanto gritan.
Búsquedas y pisadas que quieren dejar atrás melancolías y soledades, rarezas y singularidades de fotos en blanco y negro.
Miedo a las palabras huecas, las dependencias suicidas y las necesidades inventadas, a los destinos del azar.
Me quedo con la esbelta figura que sigue siendo capaz de sobreponerse a cada desencanto, a cada incomprensión, me quedo con la voluntad de quien sabe tanto y no deja de aprender, de quien ha crecido y hoy sigue proyectando una sombra inmensa y nada ambigua que tantos siguen buscando.
Su mirada es profunda, lánguida, melancólica, misteriosa, enigmática, traviesa, burlona, seductora, contundente, temerosa, confiada. Su mirada es mi camino y queda mucho por andar…
Mares y lugares en los que se perdieron otros labios, otras promesas, otros sueños. Una estrella de cinco puntas y nombre sin apellidos que siempre seguirá brillando, otra de mar asida para siempre a una piel y una que sonríe con la picardía y la inocencia a un tiempo de sus pocos pero suficientes años.
Ayeres sin los que no se puede entender el presente. Miedos infantiles disfrazados, rostros y nombres con significados traducidos en miradas extraviadas y silencios que tanto gritan.
Búsquedas y pisadas que quieren dejar atrás melancolías y soledades, rarezas y singularidades de fotos en blanco y negro.
Miedo a las palabras huecas, las dependencias suicidas y las necesidades inventadas, a los destinos del azar.
Me quedo con la esbelta figura que sigue siendo capaz de sobreponerse a cada desencanto, a cada incomprensión, me quedo con la voluntad de quien sabe tanto y no deja de aprender, de quien ha crecido y hoy sigue proyectando una sombra inmensa y nada ambigua que tantos siguen buscando.
Su mirada es profunda, lánguida, melancólica, misteriosa, enigmática, traviesa, burlona, seductora, contundente, temerosa, confiada. Su mirada es mi camino y queda mucho por andar…
jueves, 15 de diciembre de 2011
EXPIRA 2011
El año está próximo a expirar. No son buenos tiempos para casi nadie, acaso sólo para depredadores sin escrúpulos que han vaciado de contenido palabras como humanidad, solidaridad o tolerancia. Ahora más que nunca nos utilizan como dígitos, números que no importamos ni valemos nada. Las huestes capitalistas y codiciosas, huelen la sangre emanada de las heridas que ellos mismos han provocado y no se conforman con ello, quieren más y lo peor de todo es que lo conseguirán.
Pero a pesar de tanto canalla, este no es un texto para la desesperanza. Mi universo, pequeño pero mío, es hoy más rico que hace un año, ese enriquecimiento ha sido posible gracias al corazón de quienes tanto pusieron a cambio de nada.
Continúan cerca de mí con la mano tendida y siempre dispuestos los que ya estaban, los que siempre están, sigue creciendo la sonrisa más hermosa que me regaló la vida y cuatro mujeres amigas a las que quiero y admiro han traído al mundo cuatro ilusiones infantiles nuevas y bellas, también la vida me ha permitido reencontrarme con quien llevaba veinticuatro años ausente pero siempre en la memoria y los Magos de Oriente cumplieron y me trajeron la alegría de ver mis poemas impresos gracias a los cuales he podido conocer y poner rostro a entrañables personas que ya son parte de mí (Sevilla en abril y Barcelona en noviembre) y sobre todo el año me ha llevado hasta el corazón inabarcable que aguardaba al otro lado de los raíles hasta venirse conmigo y que no hace más que aportar felicidad a mis días y me reconcilia con este mundo tan difícil de entender.
Así que a pesar de los recortes, las amenazas, las corruptelas, la degradación y mi alien particular, seguiré poniendo mi humilde granito de arena para no renunciar a lo que configuran mis ideales y seguiré amasando mi fortuna, que a falta de plata, está repleta de almas sinceras.
Rafael Mérida
Pero a pesar de tanto canalla, este no es un texto para la desesperanza. Mi universo, pequeño pero mío, es hoy más rico que hace un año, ese enriquecimiento ha sido posible gracias al corazón de quienes tanto pusieron a cambio de nada.
Continúan cerca de mí con la mano tendida y siempre dispuestos los que ya estaban, los que siempre están, sigue creciendo la sonrisa más hermosa que me regaló la vida y cuatro mujeres amigas a las que quiero y admiro han traído al mundo cuatro ilusiones infantiles nuevas y bellas, también la vida me ha permitido reencontrarme con quien llevaba veinticuatro años ausente pero siempre en la memoria y los Magos de Oriente cumplieron y me trajeron la alegría de ver mis poemas impresos gracias a los cuales he podido conocer y poner rostro a entrañables personas que ya son parte de mí (Sevilla en abril y Barcelona en noviembre) y sobre todo el año me ha llevado hasta el corazón inabarcable que aguardaba al otro lado de los raíles hasta venirse conmigo y que no hace más que aportar felicidad a mis días y me reconcilia con este mundo tan difícil de entender.
Así que a pesar de los recortes, las amenazas, las corruptelas, la degradación y mi alien particular, seguiré poniendo mi humilde granito de arena para no renunciar a lo que configuran mis ideales y seguiré amasando mi fortuna, que a falta de plata, está repleta de almas sinceras.
Rafael Mérida
martes, 29 de noviembre de 2011
NOVIEMBRE
Va camino de expirar otro noviembre tan diferente a todos los noviembres que pasaron o quizás no tanto sólo que la memoria ya no los recuerda con exactitud. Mas la impresión que tengo es la de estar viviendo un tiempo distinto en este otoño que incluso parece no haber llegado todavía y sólo se ha anunciado tímidamente.
En más de una ocasión, como casi todos, he tenido la sensación de encontrarme en mitad de un naufragio esperando que otro golpe de mar terminara por ahogarme pero aquí estoy, he sobrevivido y el mismo océano de ayer es el que hoy me rodea, sin embargo ahora siento que mi barco navega sin zozobra, quizás sin ser consciente del todo de a qué puerto se dirige o de cuáles son los vientos que impulsan sus velas, pero con una tranquilidad que incluso a veces extraña a mi alma.
Vendrán otros noviembres con su furibundo oleaje y lo sencillamente hermoso es que no soy capaz de vislumbrar el misterio, el gozo o la angustia que traerán consigo.
Esta tarde he regresado al recuerdo de mi frágil existencia, una fragilidad que siempre se disfraza y trata de camuflarse en unos ojos, en una despedida, en una promesa, en un beso, en una ilusión que transita por este noviembre siempre desprestigiado y melancólico.
Y repito lo que no nombro y nombro lo que no olvido.
© Rafael Mérida Juan
2011
En más de una ocasión, como casi todos, he tenido la sensación de encontrarme en mitad de un naufragio esperando que otro golpe de mar terminara por ahogarme pero aquí estoy, he sobrevivido y el mismo océano de ayer es el que hoy me rodea, sin embargo ahora siento que mi barco navega sin zozobra, quizás sin ser consciente del todo de a qué puerto se dirige o de cuáles son los vientos que impulsan sus velas, pero con una tranquilidad que incluso a veces extraña a mi alma.
Vendrán otros noviembres con su furibundo oleaje y lo sencillamente hermoso es que no soy capaz de vislumbrar el misterio, el gozo o la angustia que traerán consigo.
Esta tarde he regresado al recuerdo de mi frágil existencia, una fragilidad que siempre se disfraza y trata de camuflarse en unos ojos, en una despedida, en una promesa, en un beso, en una ilusión que transita por este noviembre siempre desprestigiado y melancólico.
Y repito lo que no nombro y nombro lo que no olvido.
© Rafael Mérida Juan
2011
lunes, 17 de octubre de 2011
NUEVE MESES
Nueve meses lleva el fruto madurando y aún hoy siguen cayendo los velos que cubren el misterio permanente que en ti reside y a mí me fascina, sigo descubriendo el universo sentimental de tu alma, la inmensidad oceánica de tu corazón y la geografía embriagadora de tu cuerpo. Nada está por estrenar y todo es nuevo a cada instante junto a ti.
Doscientos setenta y cuatro días para reafirmarme, momento a momento, que quiero quedarme a vivir colgado de tus pestañas, asido a tus pechos turgentes, pegado a tus labios insondables, hipnotizado entre tus caderas.
Seis mil quinientas setenta y seis horas de continuo crecimiento, de aprender, de mirarme en ti y saber, qué quiero ser de mayor y sobre todo con quién quiero ser y estar.
Por todo ello te sigo convocando y te espero en la mirada, en la sonrisa y en la risa, en las palabras y en el silencio, en las caricias, en los besos, en el éxtasis, en las realidades y en las no promesas, en la compañía de los otros y en la soledad de nosotros, en los ayeres que han propiciado el hoy, en los sueños, en las vigilias, en las intenciones y los pensamientos, en lo posible y lo imposible, en las acciones y los deseos, en la libertad que siento estando preso de ti, en la honestidad, en la tranquilidad de un mar que nunca está sereno pero en el que me siento confiado, en la necesidad, en el camino, el viento, el aire, el sol, la lluvia, el agua, en una palabra, en la vida.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2011
FOTOGRAFÍA TOMADA DE http://loscuatroelementos.files.wordpress.com/2007/12/velos-900.jpg
Doscientos setenta y cuatro días para reafirmarme, momento a momento, que quiero quedarme a vivir colgado de tus pestañas, asido a tus pechos turgentes, pegado a tus labios insondables, hipnotizado entre tus caderas.
Seis mil quinientas setenta y seis horas de continuo crecimiento, de aprender, de mirarme en ti y saber, qué quiero ser de mayor y sobre todo con quién quiero ser y estar.
Por todo ello te sigo convocando y te espero en la mirada, en la sonrisa y en la risa, en las palabras y en el silencio, en las caricias, en los besos, en el éxtasis, en las realidades y en las no promesas, en la compañía de los otros y en la soledad de nosotros, en los ayeres que han propiciado el hoy, en los sueños, en las vigilias, en las intenciones y los pensamientos, en lo posible y lo imposible, en las acciones y los deseos, en la libertad que siento estando preso de ti, en la honestidad, en la tranquilidad de un mar que nunca está sereno pero en el que me siento confiado, en la necesidad, en el camino, el viento, el aire, el sol, la lluvia, el agua, en una palabra, en la vida.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2011
FOTOGRAFÍA TOMADA DE http://loscuatroelementos.files.wordpress.com/2007/12/velos-900.jpg
lunes, 19 de septiembre de 2011
ELLA
De su mano el mundo parece transparente y fluido como el agua. En sus ojos permanece sugerente una secreta nostalgia que habla sin dar explicaciones de cuanto contiene y que invita a perderse en el misterio de su brillo. Sus caderas, moldeadas con la nieve de los inviernos perpetuos de las cimas, guarda sin embargo un calor que abriga simplemente al poder contemplarlas. Su boca es un manantial nacido de los vergeles milenarios del mejor Al Andalus en el que uno se arroja sin precaución con la vocación plena de querer ahogarse.
Sus pechos embriagan como un vino fermentado con las vides de un impaciente otoño y enajenan los sentidos que ante ella, paradójicamente, al mismo tiempo que se confunden se elevan al máximo exponente.
Su sexo, en aparente quietud, es un volcán en permanente erupción cuya lava arrastra todas las corrientes hasta confundirse con los ríos de la vida que en ella se buscan.
Y han sido sus palabras, sus silencios, sus gestos, sus temores y alegrías, los que han inundado con la intensidad de una imparable tormenta, los pretéritos surcos yermos de mi piel.
Asomarse a su corazón es contemplar, con el balcón abierto de par en par, el mejor paisaje que ni siquiera mis sueños se atrevieron a colorear y transitar por su alma, el sendero ideal para encontrar el sentido con el que llenar de definiciones la palabra amor.
© Rafael Mérida Juan
Septiembre de 2011
Sus pechos embriagan como un vino fermentado con las vides de un impaciente otoño y enajenan los sentidos que ante ella, paradójicamente, al mismo tiempo que se confunden se elevan al máximo exponente.
Su sexo, en aparente quietud, es un volcán en permanente erupción cuya lava arrastra todas las corrientes hasta confundirse con los ríos de la vida que en ella se buscan.
Y han sido sus palabras, sus silencios, sus gestos, sus temores y alegrías, los que han inundado con la intensidad de una imparable tormenta, los pretéritos surcos yermos de mi piel.
Asomarse a su corazón es contemplar, con el balcón abierto de par en par, el mejor paisaje que ni siquiera mis sueños se atrevieron a colorear y transitar por su alma, el sendero ideal para encontrar el sentido con el que llenar de definiciones la palabra amor.
© Rafael Mérida Juan
Septiembre de 2011
martes, 2 de agosto de 2011
REGRESAR
Estoy de vuelta, mejor dicho de regreso, porque alguien ya apuntó que quien dice estar de vuelta de todo es porque no ha ido a ningún sitio y yo si he ido.
En realidad tampoco estoy de regreso porque hay personas y lugares de los que no se regresa nunca.
Me quedo con dos pares de ojos mirando el mismo atardecer de una ciudad nazarí que ya siento mía, con un paseo soñado a orillas del Atlántico, con los efluvios del alcohol y una ristra interminable de besos en una noche mágica del sur, con las complicidades y los guiños de personas que desde ti han llegado hasta mí y viceversa.
Me quedo con los dolores amortiguados por la sola presencia del otro, con la literalidad de volar juntos buscando horizontes medievales en otro país, con la surrealista tuna que nos ha perseguido por Centroeuropa, con un desconocido compositor español del siglo XIX que tanto me hizo reír, con las maletas traviesas, la comida polaca y los dulces italianos, las chocolaterías y el glutenbrij, con las más de seiscientas fotografías que ilustran un cuento de hadas que ha sido real.
También me quedo con esa noticia en mitad de una madrugada que te acerca aún más a mí, con los trenes, los aviones, el barco, los kilómetros recorridos, las bicicletas aparcadas en las puertas de las casas, una copa al calor de la chimenea en pleno mes de julio, con el cordero al horno y un miércoles inolvidable, con las despedidas y los reencuentros, pero sobre todo me quedo a vivir en ti, el mejor lugar, el mejor paisaje, el mejor paraíso del que no quiero volver.
Gracias.
En realidad tampoco estoy de regreso porque hay personas y lugares de los que no se regresa nunca.
Me quedo con dos pares de ojos mirando el mismo atardecer de una ciudad nazarí que ya siento mía, con un paseo soñado a orillas del Atlántico, con los efluvios del alcohol y una ristra interminable de besos en una noche mágica del sur, con las complicidades y los guiños de personas que desde ti han llegado hasta mí y viceversa.
Me quedo con los dolores amortiguados por la sola presencia del otro, con la literalidad de volar juntos buscando horizontes medievales en otro país, con la surrealista tuna que nos ha perseguido por Centroeuropa, con un desconocido compositor español del siglo XIX que tanto me hizo reír, con las maletas traviesas, la comida polaca y los dulces italianos, las chocolaterías y el glutenbrij, con las más de seiscientas fotografías que ilustran un cuento de hadas que ha sido real.
También me quedo con esa noticia en mitad de una madrugada que te acerca aún más a mí, con los trenes, los aviones, el barco, los kilómetros recorridos, las bicicletas aparcadas en las puertas de las casas, una copa al calor de la chimenea en pleno mes de julio, con el cordero al horno y un miércoles inolvidable, con las despedidas y los reencuentros, pero sobre todo me quedo a vivir en ti, el mejor lugar, el mejor paisaje, el mejor paraíso del que no quiero volver.
Gracias.
jueves, 2 de junio de 2011
HOY SÉ
Hoy sé que el amor no entiende de promesas, esfuerzos innecesarios, ni mentiras piadosas, que simplemente llega un momento en el que tocas un corazón y sabes que ya has llegado y no te importa que pasen las horas si están los ojos de ella viendo caer los mismos granos de arena.
Hoy entiendo que todas las normas están sometidas al mandato supremo del alma, ese que te hace buscar en los propios rincones oscuros para poder ver la luz, y que las de los hombres, son todas normas vulnerables. Entiendo que los ríos, cuando se salen de su cauce, son capaces de arrasarlo todo y exponer un nuevo horizonte, que los trenes no siempre van entre raíles y a veces nos dejan en los andenes de la felicidad traducida en quien espera o nos despide pero nunca se queda en ese andén porque viene dentro de nosotros. Entiendo que pensar diferente es un principio para encontrarse, y sentir de verdad, algo festivo, una alegría que compartir con aquellos en quienes creemos.
Hoy me encuentro con varias respuestas para una misma pregunta porque no hay verdades absolutas, con muchas preguntas para las aparentes respuestas que me ofrece el mundo porque todo es relativo y sé que los dogmas son nocivos para la inteligencia y el desarrollo, para el progreso y el futuro de quienes creemos en algo que corre por las venas del alma, las nuestras y sobre todo, las de aquellos a los que amamos.
Mañana puede que piense diferente, pero hoy sé que quiero COMPARTIR mi VIDA con aquella a la que llevaba tanto buscando y no encontraba y a la que he encontrado sin buscar.
Hoy entiendo que todas las normas están sometidas al mandato supremo del alma, ese que te hace buscar en los propios rincones oscuros para poder ver la luz, y que las de los hombres, son todas normas vulnerables. Entiendo que los ríos, cuando se salen de su cauce, son capaces de arrasarlo todo y exponer un nuevo horizonte, que los trenes no siempre van entre raíles y a veces nos dejan en los andenes de la felicidad traducida en quien espera o nos despide pero nunca se queda en ese andén porque viene dentro de nosotros. Entiendo que pensar diferente es un principio para encontrarse, y sentir de verdad, algo festivo, una alegría que compartir con aquellos en quienes creemos.
Hoy me encuentro con varias respuestas para una misma pregunta porque no hay verdades absolutas, con muchas preguntas para las aparentes respuestas que me ofrece el mundo porque todo es relativo y sé que los dogmas son nocivos para la inteligencia y el desarrollo, para el progreso y el futuro de quienes creemos en algo que corre por las venas del alma, las nuestras y sobre todo, las de aquellos a los que amamos.
Mañana puede que piense diferente, pero hoy sé que quiero COMPARTIR mi VIDA con aquella a la que llevaba tanto buscando y no encontraba y a la que he encontrado sin buscar.
miércoles, 18 de mayo de 2011
¿DEMOCRACIA REAL?
El próximo domingo toca votar, un derecho conquistado por esta democracia imperfecta y por una transición que no tuvo demasiado de modélica, como han querido vendernos desde que la misma aconteció. Tenemos una monarquía que adolece, entre otras cosas, de legitimidad, pues ni siquiera siguió la supuestamente lógica sucesoria, ya que por orden y capricho del dictador que empobreció en todos los órdenes este país, nos fue impuesto un sucesor a título de rey. Cierto es que Juan Carlos no siguió los pasos de quien lo encaramó a ese puesto, pero también es cierto que la consiguiente transición fue un ejercicio pactado para lavar la cara a un régimen tirano. En este país nadie ha pagado por lo que hizo e incluso la mayoría de los activos colaboradores del franquismo, han seguido conservando esferas de poder y privilegios. La transición fue pacífica gracias a la contención de la izquierda que tuvo que aguantarse las ganas de revanchismo y de ruptura, y aún hoy, décadas después, se le siguen negando los derechos y la memoria a las víctimas que aún yacen en fosas comunes e incluso se inhabilita a quien ha tenido el coraje y la osadía de investigar los crímenes del franquismo.
Los dos grandes partidos, el PP por vocación y tradición caciquil, y el PSOE porque se ha dejado llevar por la trampa de la globalización, están muy cómodos con esta democracia, entre ellos se reparten el pastel, las corruptelas y los insultos.
Mientras todo esto sucede, el país se empobrece y los capitalistas aumentan sus riquezas.
No es demagogia, ni credo revolucionario, es por desgracia lo que la realidad nos hace constatar.
Así que el domingo que cada uno vote en conciencia, yo sólo quiero añadir que estoy harto de estos politiquillos, de los banqueros, de los usureros, de los imperialistas y de las monarquías.
Y no quiero que me privaticen la sanidad, la educación, la cultura, el derecho a vivir y tantas otras cosas, quiero seguir creyendo en la ESPERANZA, los IDEALES y la UTOPÍA.
Los dos grandes partidos, el PP por vocación y tradición caciquil, y el PSOE porque se ha dejado llevar por la trampa de la globalización, están muy cómodos con esta democracia, entre ellos se reparten el pastel, las corruptelas y los insultos.
Mientras todo esto sucede, el país se empobrece y los capitalistas aumentan sus riquezas.
No es demagogia, ni credo revolucionario, es por desgracia lo que la realidad nos hace constatar.
Así que el domingo que cada uno vote en conciencia, yo sólo quiero añadir que estoy harto de estos politiquillos, de los banqueros, de los usureros, de los imperialistas y de las monarquías.
Y no quiero que me privaticen la sanidad, la educación, la cultura, el derecho a vivir y tantas otras cosas, quiero seguir creyendo en la ESPERANZA, los IDEALES y la UTOPÍA.
miércoles, 4 de mayo de 2011
ETERNO MAYO
Como una abeja laboriosa y ofuscada mayo clava su aguijón en la piel del tiempo.
El sol juega distraído al escondite con caprichosas nubes como aliadas, y las noches que lo ocultan van dejando un reguero de deseos confesables.
Todo parece nuevo y sin embargo la seda de la tarde se muestra recubierta de una pátina añeja que envejece lo que en apariencia acaba de nacer.
Los sentidos se confunden, se enervan y por momentos se muestran iracundos ante aquello que no pueden dominar.
En mil colores, en mil aromas, como un jardín invasivo y sureño todo parece explotar, y las olas que tanto han crecido, rompen en la misma orilla desierta que el verano llenará de huidas.
Aquí, y no en mi poesía, si que hay memoria y también olvido a partes iguales, y los brotes cromáticos de esta primavera son fiel reflejo del otoño vivificador que tan gris parecía y que ahora se hace comprender desde el silencio de su recuerdo.
Hay luces en los ojos del eterno túnel del tiempo. Todo está vivo, siempre vivo.
“Que por mayo era por mayo…”
El sol juega distraído al escondite con caprichosas nubes como aliadas, y las noches que lo ocultan van dejando un reguero de deseos confesables.
Todo parece nuevo y sin embargo la seda de la tarde se muestra recubierta de una pátina añeja que envejece lo que en apariencia acaba de nacer.
Los sentidos se confunden, se enervan y por momentos se muestran iracundos ante aquello que no pueden dominar.
En mil colores, en mil aromas, como un jardín invasivo y sureño todo parece explotar, y las olas que tanto han crecido, rompen en la misma orilla desierta que el verano llenará de huidas.
Aquí, y no en mi poesía, si que hay memoria y también olvido a partes iguales, y los brotes cromáticos de esta primavera son fiel reflejo del otoño vivificador que tan gris parecía y que ahora se hace comprender desde el silencio de su recuerdo.
Hay luces en los ojos del eterno túnel del tiempo. Todo está vivo, siempre vivo.
“Que por mayo era por mayo…”
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