Cita:

"Todo necio confunde valor y precio".
Antonio Machado
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sábado, 26 de agosto de 2017

VIVIR LA VIDA

A veces creemos que la vida nos espera,pero no es así. La vida es dinámica, y como tal, no para de moverse, hacia un lado o hacia el otro. Pensamos que la vida está de nuestra parte, que nos pertenece, pero tampoco es así. No es nuestra, simplemente tenemos una servidumbre de paso, la ocasión temporal de disfrutarla o de malgastarla, en eso si que parece que somos libres, aunque mediatizados por atenuantes o agravantes.
En ocasiones parece realmente que está de nuestro lado, que camina a nuestro paso o incluso, algo más deprisa para que tengamos el valor de hacer un esfuerzo y darle alcance. Pero en otras ocasiones, va tan lenta, o se extravía por senderos tan oscuros, que se nos pierde, se queda rezagada y se vuelve algo abstracto, difícil de comprender.
Ahora mismo dos personas a las que quiero, aunque no tengan consanguinidad conmigo, lo están pasando mal, y puede que ese dolor, el de ellas, sea la excusa perfecta para olvidarme de mis temores o para acrecentar mis miedos, no sé, cualquiera de las dos cosas pueden estar ocurriendo.
Y mientras tanto, me doy cuenta, que aunque yo me quede parado un día entero, inmóvil, la vida sigue su curso y nada se detiene.
Todo es ahora, no es mañana, todo está ocurriendo y todo seguirá siendo a pesar de mi.
Es tan sencillo acertar que a veces dudamos, y es entonces cuando el acierto se convierte en error. Todo parece arbitrario, un ascensor que no funciona bien, un vehículo que atropella sin conciencia, alguien que se cruzó en un mal momento. Una lotería en la que creíamos no jugar y nos tocó.
Como dijo D. Antonio Machado, "Hoy es siempre todavía", y yo me atrevo a añadir, vivir la vida no es una excusa, es una obligación y una oportunidad irrepetible.

® Rafael Mérida Juan
Reg.Prop.Intel.Andalucía 2017

viernes, 2 de diciembre de 2016

DIECISÉIS AÑOS SIN TI

“A mi padre, dieciséis años después de su viaje a las estrellas”.

Ahora entiendo muchas cosas que antes ni siquiera era capaz de ver, ahora sé que hay en mí, mucho más de ti de lo que nunca imaginé.
Incluso con el paso del tiempo, he llegado a amar gran parte del universo que en ti habitaba (Machín, Música clásica, Cantinflas, Cine, etc.). No me quejo de las herencias recibidas, es algo que uno no elige. Muy al contrario, agradezco el tiempo que pasé cerca de ti y de tus pasiones, algunas de las cuales se han incorporado a mí para siempre.
Me empapé de tus valores, no sé si lo suficiente como para haberlos puesto en práctica como tú hacías. Ahora, que la niebla se ha disipado, admiro tu bondad, como dijo tu tocayo Machado, eras “en el buen sentido de la palabra, bueno”, generoso y espléndido. A tu modo luchaste por lo que siempre creíste justo, perseguiste tus afanes, tus aficiones, tus objetivos y fuiste capaz, a pesar de tantos obstáculos, de hacernos un poco mejores.
Junto a esa persona irrepetible que fue tu mujer, mi madre, nuestro amor, sostuviste nuestras vidas y, de alguna forma, nos ayudaste a moldear lo que hoy somos.
Me habría gustado que hubieras tenido la oportunidad de ver a mi hija, de conocer a quienes desde hace dieciséis años hasta hoy, han ido enriqueciendo mi vida; a Teresa, mi compañera, con quien seguro te habrías llevado bien. Que hubieras estado físicamente en mis momentos felices, en la presentación de mis libros o cuando lleve a mi segunda ahijada hasta la pila de bautismo. Que de algún modo también te tocase compartir como me hago mayor y cuáles son mis miedos y mis seguridades y que hubiésemos seguido tomándonos una copa de vino y una tapa de “menudo” en esas tascas que sigo buscando. Que hubieses participado de mi alegría viendo a nuestro equipo ganar por fin, títulos, o que siguieras enseñándome esa forma singular de entender lo que significaba el nombre de Hiniesta. Era tu mundo, pequeño y enorme, para un niño que hoy se siente orgulloso de ser tu hijo y te sigue teniendo presente.

Rafael Mérida Juan




viernes, 9 de octubre de 2015

LA CARIDAD EN SOMBRAS

Después de una larga travesía, he logrado editar mi novela La caridad en sombras. Un sueño que se hace realidad. Un proyecto muy personal que quiero compartir con vosotros. Gracias por vuestra complicidad.

lunes, 21 de septiembre de 2015

PAYASOS

Su gabardina, colgaba oscilante del perchero, como un voluntarioso ahorcado que se suicidara gustosamente todas las tardes. Se sentó delante del espejo. En su rostro, resaltaba una mueca triste que le ensombrecía todos sus pretéritos. Nada nuevo, pensó. Forzó una sonrisa, siempre lo hacía antes de comenzar a maquillarse. Valía la pena volver a intentarlo. Sólo unos minutos más tarde, ya era otro, la pintura había obrado el milagro. Se colocó una hiperbólica nariz roja, y con una peluca de colores, se tapó la incipiente calvicie. Ahora estaba contento, su alegría era sólo el preludio de las necesitadas risas infantiles que aguardaban su llegada. Salió al escenario, pero del otro lado, sólo había un grupo de personas trajeadas, que mirándole con la repugnante obscenidad de los políticos, le invitaron a hacer mutis por el foro. Comprendió entonces que a sus niños, seguían robándoles la infancia.

RAFAEL MÉRIDA JUAN

lunes, 10 de noviembre de 2014

FELICIDADES

Estuvo demasiado tiempo sin mirar el calendario sin tener consciencia del paso del tiempo, como si no le importase que cada nuevo atardecer le sorprendiera sin haber hecho nada, simplemente esperaba pero no sabía qué.
Como una revelación inesperada, supo que sólo un tren podría sacarle de aquel túnel largamente oscuro, y al llegar al otro lado comenzó a presentir una luz nueva camuflada en un halo de lánguida melancolía. Aquella noche pasó descuidadamente por delante del espejo del salón, y entendió los estragos que en él se habían instalado hasta el punto de no reconocerse así mismo.
Sería otra tarde, de una implacable primavera cuando descubrió que sus manos guardaban la memoria de un cuerpo nuevo que parecía soñado. Entonces fue permitiendo que por la borda de sus ojos se arrojase toda el agua que llevaba ahogándole tanto tiempo.
De madrugada se vio reflejado en el atrayente blanco de la luna llena para comprobar que todo en él había comenzado a mutar, y que la transformación, lenta pero inexorable, le haría encontrarse con lo mejor de él, con incluso aquello que no sospechaba que existiera.
El milagro tenía un nombre y un corazón de mujer. Seis letras, tres ciudades, dos almas para amar, un sueño por habitar.
Felicidades en plural.

miércoles, 30 de abril de 2014

EL CÓLERA Y LA SOLEDAD

Es fácil hablar bien de un muerto, aún más si el fallecido es García Márquez. He leído decenas de artículos que hablan de sus bondades, peculiaridades y genialidades, también algún que otro controvertido y crítico, que de todo hay.
No puedo decir que Gabo me gustara porque eso sería quedarme muy corto, la verdad es que me fascina y lo digo en presente porque me niego a pensar que sea pasado.
Parece fácil subirse al carro de los elogios ahora que está en boca de todos pero quienes me conocen saben bien que siempre ocupó para mí un lugar privilegiado, hasta el punto que Macondo me acompaña allá donde voy.
Una tarde de verano de hace casi un cuarto de siglo, en Conil de la Frontera, me atreví a abrir un libro que alguien había dejado sobre la mesa, sólo necesité leer una página para zambullirme en la historia de manera frenética. Aquel día me di cuenta de que no sé escribir. El amor en los tiempos del cólera se llamaba la novela, y aún hoy no he vuelto a leer nada igual. Aquel descubrimiento tardío hizo que quisiera recuperar el tiempo perdido y en un periodo breve, fui encadenando una tras otra casi todas sus obras.
Su realismo mágico me cautivó de tal modo que todo aquello se convirtió en un hechizo permanente del que espero no recuperarme nunca. Cien años de soledad se me resistió, resultaba fácil extraviarse entre tantos Buendía, pero cuando entendí el sortilegio, hice que los cien años se convirtieran en trescientos porque tres veces he leído ya tan prodigiosa obra.
En paralelo a las maravillas que como autor me ofreció García Márquez, creció mi admiración por el Gabo persona, por su empatía con América Latina, por su modo peculiar y sin complejos de tomar partido por sus ideales de izquierda y progreso con los que me siento identificado.
Dicen que desde el pasado jueves santo ya no está con nosotros, será con otros porque conmigo está permanentemente ya que no puedo evitar en cada página que leo o en cada renglón que escribo imaginar cómo lo habría hecho él y sobre todo está conmigo porque en verdad lo del realismo mágico es mentira, lo que existe es la realidad y la magia y cuando ambas se mezclan sin que se vean las costuras, surge Gabriel García Márquez, y no puedo más que celebrar cada día que me encuentro con él.

Rafael Mérida Juan.
2014

lunes, 9 de diciembre de 2013

A CASI NADIE

A casi nadie le importa que una muy inocente mañana de diciembre alguien se convirtiera en el sexto, y no último habitante, de una casa para dos personas, ni que la historia de unos pocos años comenzara a moldearse en un colegio cuyo nombre está íntimamente ligado a la ciudad que acabaría enamorándole.
Puede que no se entienda como un nombre de ocho letras, siendo muda la primera de ellas, sea capaz de decir tanto, ni que las calles nuevas de un barrio viejo fueran el horizonte de los juegos o que la puerta de un Monumento sirviese de portería en la que dibujar tantos goles soñados en blanquirojo.
Tampoco resulta trascendente para nadie que un río lleno de mar o una torre esbelta o una calleja imposible o un misterio insondable, configurasen a una persona.
Puede que 16 de diciembre, 22 de agosto, 11 de julio, 15 de marzo o 13 de enero, no sean más que fechas en un almanaque o que no sea demasiado extraño que un 7 de junio una Estrella fuese visible antes de que anocheciera.
Quizás no sirva de nada saber que Uagadugú es la capital de Burkina Faso, identificar a la primera a un Dragón de Komodo, apreciar la otra belleza, la que no se ve con los ojos, del Cabo da Roca o presentir tormentas con argumentos.
Quizás nada de lo anterior sirva pero todo eso soy yo, algo que puede resumirse en muy pocas palabras: latidos, sueños, esperanzas y sobre todo camino, siempre camino...

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL PENÚLTIMO MES

“Nació de una tormenta, en el sol de una noche, el penúltimo mes…”

Silvio Rodríguez.



Estaba sentado, con la mirada perdida ante un cielo encendido, como si un Dios travieso hubiese prendido fuego al tibio atardecer otoñal.

Se encontraba a medio camino entre el corazón que amaba y el que le latía en su propio pecho, en tierra de nadie, en un paraje desconocido que parecía haberse engalanado como para un domingo de ceremonia.

Un trovador susurraba canciones en sus oídos mientras el tren, como siempre, se llenaba de mariposas.

Excelente prólogo, pensó, para una noche tan largamente perseguida como presentida.

Por una extraña razón, en contra de lo habitual, la llegada a la estación se produjo a su hora, puntual como una luna buscando redondeces.

En el poblado andén no había nadie, al menos nadie dispuesto a abrir el cofre de una boca donde aguardaban besos demorados, ni unos brazos habituales que como un paréntesis fueran capaces de englobar el significado de la palabra vida.

La ciudad no descansaba, ni siquiera asomaba a ella un aire de desgana a pesar de que acababa de abrirse, en la sierra, la puerta de las nieves.

Al fin pudo mirarse en las pupilas donde siempre se reencuentra consigo mismo, besar los labios que mágicamente, aminoran y aumentan simultáneamente la impaciencia y tocar las manos cálidas y amplias, que como anchas alamedas, acortan las distancias de las geografías cotidianas.

Todo comenzó a surgir. A pesar de la altitud, los versos se fueron sucediendo como olas de un mar misterioso y bello hasta inundarlo todo de ternura, y un universo único e insobornable se fue mostrando en todo su esplendor.

Entonces él recordó la bola de fuego que con trazo firme alguien había dibujado en el lienzo de la tarde, y con una sonrisa en el alma, se quedó a conjugar el verbo amar fuera de los márgenes de lo posible.

RAFAEL MÉRIDA JUAN

martes, 19 de noviembre de 2013

CRÍTICA DE UN LIBRO - EN SUS DEDOS, EL MAR

En sus dedos, el mar, obra de Maite Salcedo, es un Océano configurado por gotas en forma de letras que juntas crean un universo singular poblado de muñecas rotas, soledades confesables y latidos siempre sinceros y honestos.
Entre sus olas, no hay resquicios en los que no habite una humanidad superlativa que pone el acento donde debe, en las personas y sus circunstancias, que son también las suyas propias, en ocasiones distintas, pero no tan diferentes y a veces tan parecidas como si un espejo le devolviese su propia imagen.
Sentir, en mayúsculas, ha sido la mejor forma de que los versos macerados durante largo tiempo terminen fermentando para convertirse en unos escritos nada fortuitos, intencionados hasta la última coma y al mismo tiempo inocentes y tiernos como dejados caer descuidadamente sin más pretensión que la de resaltar las luces y las sombras que forman parte de nuestra existencia.
La ausencia de vanidad y la presencia insobornable del Amor terminan por conseguir la cuadratura de un círculo nada rígido que cada cual puede moldear a su modo hasta transformarlo en la figura que desee, ese es el gran misterio de una poesía muy personal que permite múltiples interpretaciones pero que confluyen todas en una única conclusión, sensibilidad.

domingo, 28 de julio de 2013

SEIS LETRAS, UN SOLO NOMBRE


Seis letras, un solo nombre,
mil razones silenciadas
y cientos de sensaciones.
Números para quererte
que ya no entienden de cifras
cuando se enfrentan humildes
a tu grandeza incontable.
Dígitos inexplicables
de una métrica embustera,
que busca cuadrar los versos
cual si un poema bastara,
para cantar tus encantos
que tienden al infinito.
Por eso escojo las letras
rendido ya a la evidencia
de que las ciencias exactas
no explicarán el secreto
que habita en dos corazones.

RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2013



miércoles, 10 de abril de 2013

OJOS VERDES

Odiaba aquel paisaje que era su horizonte diario. Sucios tejados que no surcaban ni los gatos. Un trocito de cielo demasiado pequeño que ante él, se presentaba cuadriculado por una verja de hierro que le separaba de los “normales”.
Le cansaba aquella reclusión, que siempre tuviese que oír que estaba loco, que era un enfermo mental, sólo porque no recordaba su pasado.
Cuando ingresaron a la nueva, él se fijó en cada detalle. Desde aquel día no vio más que unos ojos verdes, el paisaje había cambiado y entonces recordó la locura que hasta allí le había llevado.

Rafael Mérida Juan
© 2009

miércoles, 11 de abril de 2012

LISBOA

Tu piel en apariencia decadente sólo acumuula sapiencia y en tus curtidos y encallecidos brazos de historia milenaria, se mece una corriente que no es sólo río, un mar que no es sólo océano, un pasado que no es sólo olvido.
Y son tus aires elegantes los que llenan de nostalgia al viajero que por siempre permanecerá enamorado de los fados de Alfama, del barroquismo de los Jerónimos, de la aventura de los Descubridores de Belem, de la poesía de Pessoa y las novelas de Saramago.
Me fundí con tus calles de empinadas atalayas, empedrados imposibles y tranvías legendarios con destino a la Estrela. El amor iba conmigo lleno de verdades que no son sólo realidades, promesas no necesitadas que no son sólo palabras, y tú Lisboa, pusiste los escenarios que no son sólo magia.

viernes, 24 de febrero de 2012

LUNARES Y ESTRELLAS

Hay noches en las que me bebería la botella de güisqui que ya no tengo por el simple placer de verla vacía y para no reconocer, a la mañana siguiente, quién escribió los renglones torcidos que llevan mi firma.
Sin embargo hace tiempo que mi embriaguez proviene de la droga legalizada que en forma de lunares recorre una espalda cuya dueña ignora, la hermosura de la constelación en la que ando enredado desde la primera vez que la contemplé una madrugada de otro febrero.
En cielos de nubes pintadas con la tinta de unas lágrimas se fueron forjando las poderosas tormentas que siempre acaban descargando sus chaparrones de caricias sobre una piel que llevaba demasiado tiempo en barbecho.
Y siempre son estrellas, de mar, de cielo o de vida las que marcan el camino que seguirán unos pies aún ansiosos, siempre errantes; los mismos, que ya dejaron demasiadas huellas sobre la arena de un atardecer hecho de palabras.

lunes, 30 de enero de 2012

HACIENDO EL AMOR

Estoy tranquilo, sosegado, viendo pasar las horas con tanta calma que el tiempo parece no caminar, mis dedos tocan el frío translúcido del vaso de cristal tallado y el oro líquido con sabor a güisqui no logra ocultar el regusto de tus besos. Tus manos acarician mi espalda posándose apenas suavemente, y a pesar de ello van dejando marcas y huellas que ya nadie podrá borrar.
Estoy echado en tu regazo y todo el aroma de tu cuerpo sigue invitándome a abandonar la languidez del nebuloso estío, tus pechos se inclinan hacia mí con el descuido nada fortuito del deseo.
Una sonrisa pasa llena de la inocente mirada de quien da sentido a mi vida. Su gracia, regalada que no heredada, permanece flotando en la brisa almibarada de la tarde.
De forma amortiguada Serrat, siempre Serrat, canta su "Soneto a mamá" y mis labios se adelantan a cada nota saboreando la letra que ya de usada forma parte de mí. La música llega al túnel de su silencio y tú empiezas a recitar un viejo poema de Neruda "Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento...". Cuando dejas caer el último verso una lágrima inicia su recorrido a través de mi rostro, soy la persona más dichosa, todo me ha sido revelado, no necesito dioses ni fortunas, la riqueza habita en mi corazón, así se hace el amor.

viernes, 13 de enero de 2012

TRECE DE ENERO

"Los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo".
Luis García Montero


"A ti por invitarme a tu universo".

Los cristales empañados
de amaneceres de escarcha,
conservan aún el trazo
que mis dedos dibujaron
en otro trece de enero
repleto de incertidumbres.

Mas el tiempo fue pasando
acortando las distancias
reflejadas sólo en mapas
que ya vencieron dos cuerpos
sin más armas que el deseo
de dos corazones locos.

Y en otro trece de enero
ya no hace falta la espera
porque Granada y Sevilla
nunca estarán alejadas
mientras sigamos viviendo
este amor irrepetible.

RAFAEL MÉRIDA

martes, 3 de enero de 2012

CAMINANDO

Me adentro en parajes misteriosos que nunca pude imaginar. A cada paso siento más próximos detalles que configuraron otra historia que intento asimilar a la mía y sigo huellas que otros dejaron en postales que nunca serán de nadie a pesar de estar guardadas en las latas de membrillo de memorias disidentes.
Mares y lugares en los que se perdieron otros labios, otras promesas, otros sueños. Una estrella de cinco puntas y nombre sin apellidos que siempre seguirá brillando, otra de mar asida para siempre a una piel y una que sonríe con la picardía y la inocencia a un tiempo de sus pocos pero suficientes años.
Ayeres sin los que no se puede entender el presente. Miedos infantiles disfrazados, rostros y nombres con significados traducidos en miradas extraviadas y silencios que tanto gritan.
Búsquedas y pisadas que quieren dejar atrás melancolías y soledades, rarezas y singularidades de fotos en blanco y negro.
Miedo a las palabras huecas, las dependencias suicidas y las necesidades inventadas, a los destinos del azar.
Me quedo con la esbelta figura que sigue siendo capaz de sobreponerse a cada desencanto, a cada incomprensión, me quedo con la voluntad de quien sabe tanto y no deja de aprender, de quien ha crecido y hoy sigue proyectando una sombra inmensa y nada ambigua que tantos siguen buscando.
Su mirada es profunda, lánguida, melancólica, misteriosa, enigmática, traviesa, burlona, seductora, contundente, temerosa, confiada. Su mirada es mi camino y queda mucho por andar…

martes, 29 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE

Va camino de expirar otro noviembre tan diferente a todos los noviembres que pasaron o quizás no tanto sólo que la memoria ya no los recuerda con exactitud. Mas la impresión que tengo es la de estar viviendo un tiempo distinto en este otoño que incluso parece no haber llegado todavía y sólo se ha anunciado tímidamente.
En más de una ocasión, como casi todos, he tenido la sensación de encontrarme en mitad de un naufragio esperando que otro golpe de mar terminara por ahogarme pero aquí estoy, he sobrevivido y el mismo océano de ayer es el que hoy me rodea, sin embargo ahora siento que mi barco navega sin zozobra, quizás sin ser consciente del todo de a qué puerto se dirige o de cuáles son los vientos que impulsan sus velas, pero con una tranquilidad que incluso a veces extraña a mi alma.
Vendrán otros noviembres con su furibundo oleaje y lo sencillamente hermoso es que no soy capaz de vislumbrar el misterio, el gozo o la angustia que traerán consigo.
Esta tarde he regresado al recuerdo de mi frágil existencia, una fragilidad que siempre se disfraza y trata de camuflarse en unos ojos, en una despedida, en una promesa, en un beso, en una ilusión que transita por este noviembre siempre desprestigiado y melancólico.
Y repito lo que no nombro y nombro lo que no olvido.

© Rafael Mérida Juan
2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

INOCENCIA ROBADA

Acaba de conocerme y se aferra a mi mano como si yo fuese parte de su paisaje cotidiano. Las prisas de esta vida equivocada que llevamos hacen que me despida de ella con premura. Mi reloj acelera, el suyo atrasa desde antes incluso de nacer.
Me llevo su sonrisa y un beso de regalo y no alcanzo a comprender como alguien, incluso de su misma sangre, puede dañar a una criatura así.
Tiene un nombre corto que trae a mi memoria buenos recuerdos. Apenas levanta un metro del suelo y repite, como una letanía, el nombre de quien aplica sobre ella un bálsamo de humanidad, la misma a la que yo amo felizmente sin cordura y que una vez más me ha permitido asomarme a su universo.
Algo en mi interior me hace odiar y amar al mismo tiempo un mundo que ya no intento comprender, y me pregunto cómo hay individuos que ni siquiera pueden llamarse personas y vacían de contenido palabras tan hermosas como Padre, mientras otros, que se dicen mejores, miran para otro lado convertidos en cómplices del robo de otra inocencia.

© Rafael Mérida
Año 2011

lunes, 17 de octubre de 2011

NUEVE MESES

Nueve meses lleva el fruto madurando y aún hoy siguen cayendo los velos que cubren el misterio permanente que en ti reside y a mí me fascina, sigo descubriendo el universo sentimental de tu alma, la inmensidad oceánica de tu corazón y la geografía embriagadora de tu cuerpo. Nada está por estrenar y todo es nuevo a cada instante junto a ti.
Doscientos setenta y cuatro días para reafirmarme, momento a momento, que quiero quedarme a vivir colgado de tus pestañas, asido a tus pechos turgentes, pegado a tus labios insondables, hipnotizado entre tus caderas.
Seis mil quinientas setenta y seis horas de continuo crecimiento, de aprender, de mirarme en ti y saber, qué quiero ser de mayor y sobre todo con quién quiero ser y estar.
Por todo ello te sigo convocando y te espero en la mirada, en la sonrisa y en la risa, en las palabras y en el silencio, en las caricias, en los besos, en el éxtasis, en las realidades y en las no promesas, en la compañía de los otros y en la soledad de nosotros, en los ayeres que han propiciado el hoy, en los sueños, en las vigilias, en las intenciones y los pensamientos, en lo posible y lo imposible, en las acciones y los deseos, en la libertad que siento estando preso de ti, en la honestidad, en la tranquilidad de un mar que nunca está sereno pero en el que me siento confiado, en la necesidad, en el camino, el viento, el aire, el sol, la lluvia, el agua, en una palabra, en la vida.


RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2011


FOTOGRAFÍA TOMADA DE http://loscuatroelementos.files.wordpress.com/2007/12/velos-900.jpg

lunes, 19 de septiembre de 2011

ELLA

De su mano el mundo parece transparente y fluido como el agua. En sus ojos permanece sugerente una secreta nostalgia que habla sin dar explicaciones de cuanto contiene y que invita a perderse en el misterio de su brillo. Sus caderas, moldeadas con la nieve de los inviernos perpetuos de las cimas, guarda sin embargo un calor que abriga simplemente al poder contemplarlas. Su boca es un manantial nacido de los vergeles milenarios del mejor Al Andalus en el que uno se arroja sin precaución con la vocación plena de querer ahogarse.
Sus pechos embriagan como un vino fermentado con las vides de un impaciente otoño y enajenan los sentidos que ante ella, paradójicamente, al mismo tiempo que se confunden se elevan al máximo exponente.
Su sexo, en aparente quietud, es un volcán en permanente erupción cuya lava arrastra todas las corrientes hasta confundirse con los ríos de la vida que en ella se buscan.
Y han sido sus palabras, sus silencios, sus gestos, sus temores y alegrías, los que han inundado con la intensidad de una imparable tormenta, los pretéritos surcos yermos de mi piel.
Asomarse a su corazón es contemplar, con el balcón abierto de par en par, el mejor paisaje que ni siquiera mis sueños se atrevieron a colorear y transitar por su alma, el sendero ideal para encontrar el sentido con el que llenar de definiciones la palabra amor.

© Rafael Mérida Juan
Septiembre de 2011