Cita:

"Todo necio confunde valor y precio".
Antonio Machado
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viernes, 9 de octubre de 2015

LA CARIDAD EN SOMBRAS

Después de una larga travesía, he logrado editar mi novela La caridad en sombras. Un sueño que se hace realidad. Un proyecto muy personal que quiero compartir con vosotros. Gracias por vuestra complicidad.

lunes, 9 de diciembre de 2013

A CASI NADIE

A casi nadie le importa que una muy inocente mañana de diciembre alguien se convirtiera en el sexto, y no último habitante, de una casa para dos personas, ni que la historia de unos pocos años comenzara a moldearse en un colegio cuyo nombre está íntimamente ligado a la ciudad que acabaría enamorándole.
Puede que no se entienda como un nombre de ocho letras, siendo muda la primera de ellas, sea capaz de decir tanto, ni que las calles nuevas de un barrio viejo fueran el horizonte de los juegos o que la puerta de un Monumento sirviese de portería en la que dibujar tantos goles soñados en blanquirojo.
Tampoco resulta trascendente para nadie que un río lleno de mar o una torre esbelta o una calleja imposible o un misterio insondable, configurasen a una persona.
Puede que 16 de diciembre, 22 de agosto, 11 de julio, 15 de marzo o 13 de enero, no sean más que fechas en un almanaque o que no sea demasiado extraño que un 7 de junio una Estrella fuese visible antes de que anocheciera.
Quizás no sirva de nada saber que Uagadugú es la capital de Burkina Faso, identificar a la primera a un Dragón de Komodo, apreciar la otra belleza, la que no se ve con los ojos, del Cabo da Roca o presentir tormentas con argumentos.
Quizás nada de lo anterior sirva pero todo eso soy yo, algo que puede resumirse en muy pocas palabras: latidos, sueños, esperanzas y sobre todo camino, siempre camino...

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL PENÚLTIMO MES

“Nació de una tormenta, en el sol de una noche, el penúltimo mes…”

Silvio Rodríguez.



Estaba sentado, con la mirada perdida ante un cielo encendido, como si un Dios travieso hubiese prendido fuego al tibio atardecer otoñal.

Se encontraba a medio camino entre el corazón que amaba y el que le latía en su propio pecho, en tierra de nadie, en un paraje desconocido que parecía haberse engalanado como para un domingo de ceremonia.

Un trovador susurraba canciones en sus oídos mientras el tren, como siempre, se llenaba de mariposas.

Excelente prólogo, pensó, para una noche tan largamente perseguida como presentida.

Por una extraña razón, en contra de lo habitual, la llegada a la estación se produjo a su hora, puntual como una luna buscando redondeces.

En el poblado andén no había nadie, al menos nadie dispuesto a abrir el cofre de una boca donde aguardaban besos demorados, ni unos brazos habituales que como un paréntesis fueran capaces de englobar el significado de la palabra vida.

La ciudad no descansaba, ni siquiera asomaba a ella un aire de desgana a pesar de que acababa de abrirse, en la sierra, la puerta de las nieves.

Al fin pudo mirarse en las pupilas donde siempre se reencuentra consigo mismo, besar los labios que mágicamente, aminoran y aumentan simultáneamente la impaciencia y tocar las manos cálidas y amplias, que como anchas alamedas, acortan las distancias de las geografías cotidianas.

Todo comenzó a surgir. A pesar de la altitud, los versos se fueron sucediendo como olas de un mar misterioso y bello hasta inundarlo todo de ternura, y un universo único e insobornable se fue mostrando en todo su esplendor.

Entonces él recordó la bola de fuego que con trazo firme alguien había dibujado en el lienzo de la tarde, y con una sonrisa en el alma, se quedó a conjugar el verbo amar fuera de los márgenes de lo posible.

RAFAEL MÉRIDA JUAN

domingo, 23 de enero de 2011

INTERESES

No me interesan los templos de la moda repletos de almas rebajadas ante el culto a lo superfluo, ni los autobuses llenos de silenciosas rutinas sin inquietudes, no me interesan los estadios rebosantes de masas frustradas con la cabeza redonda, ni los prostíbulos de anónimos inhumanos donde nadie hace preguntas por miedo a hallar respuestas, ni los proselitistas que buscan votos jugando con el humo, la salud y el dolor ajeno.
Me interesa la energía que desprenden las sonrisas, las pautas de comunicación de los mundos interiores, me interesan los cuerpos que intuyen algo más que otra piel, la fuerza con la que una caricia enciende un mundo, la sensibilidad con la que conmueve el arte, los sueños infinitos que pueden prenderse de una mirada.
Por eso, aunque el invierno se vuelva crudo y olvide su reciente pasado en el que no se reconocía, yo abro de par en par mi ventana por la que lleva un tiempo colándose un viento nuevo que me habla, abriga, cobija y ensancha los caminos por los que Macondo parece vislumbrar al fin su ansiada salida al mar.
Y si sólo estoy soñando y el día aún sigue sin acudir, que nadie me despierte. ¡Es tan lindo soñar!