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"Todo necio confunde valor y precio".
Antonio Machado
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sábado, 26 de agosto de 2017

VIVIR LA VIDA

A veces creemos que la vida nos espera,pero no es así. La vida es dinámica, y como tal, no para de moverse, hacia un lado o hacia el otro. Pensamos que la vida está de nuestra parte, que nos pertenece, pero tampoco es así. No es nuestra, simplemente tenemos una servidumbre de paso, la ocasión temporal de disfrutarla o de malgastarla, en eso si que parece que somos libres, aunque mediatizados por atenuantes o agravantes.
En ocasiones parece realmente que está de nuestro lado, que camina a nuestro paso o incluso, algo más deprisa para que tengamos el valor de hacer un esfuerzo y darle alcance. Pero en otras ocasiones, va tan lenta, o se extravía por senderos tan oscuros, que se nos pierde, se queda rezagada y se vuelve algo abstracto, difícil de comprender.
Ahora mismo dos personas a las que quiero, aunque no tengan consanguinidad conmigo, lo están pasando mal, y puede que ese dolor, el de ellas, sea la excusa perfecta para olvidarme de mis temores o para acrecentar mis miedos, no sé, cualquiera de las dos cosas pueden estar ocurriendo.
Y mientras tanto, me doy cuenta, que aunque yo me quede parado un día entero, inmóvil, la vida sigue su curso y nada se detiene.
Todo es ahora, no es mañana, todo está ocurriendo y todo seguirá siendo a pesar de mi.
Es tan sencillo acertar que a veces dudamos, y es entonces cuando el acierto se convierte en error. Todo parece arbitrario, un ascensor que no funciona bien, un vehículo que atropella sin conciencia, alguien que se cruzó en un mal momento. Una lotería en la que creíamos no jugar y nos tocó.
Como dijo D. Antonio Machado, "Hoy es siempre todavía", y yo me atrevo a añadir, vivir la vida no es una excusa, es una obligación y una oportunidad irrepetible.

® Rafael Mérida Juan
Reg.Prop.Intel.Andalucía 2017

jueves, 2 de junio de 2011

HOY SÉ

Hoy sé que el amor no entiende de promesas, esfuerzos innecesarios, ni mentiras piadosas, que simplemente llega un momento en el que tocas un corazón y sabes que ya has llegado y no te importa que pasen las horas si están los ojos de ella viendo caer los mismos granos de arena.
Hoy entiendo que todas las normas están sometidas al mandato supremo del alma, ese que te hace buscar en los propios rincones oscuros para poder ver la luz, y que las de los hombres, son todas normas vulnerables. Entiendo que los ríos, cuando se salen de su cauce, son capaces de arrasarlo todo y exponer un nuevo horizonte, que los trenes no siempre van entre raíles y a veces nos dejan en los andenes de la felicidad traducida en quien espera o nos despide pero nunca se queda en ese andén porque viene dentro de nosotros. Entiendo que pensar diferente es un principio para encontrarse, y sentir de verdad, algo festivo, una alegría que compartir con aquellos en quienes creemos.
Hoy me encuentro con varias respuestas para una misma pregunta porque no hay verdades absolutas, con muchas preguntas para las aparentes respuestas que me ofrece el mundo porque todo es relativo y sé que los dogmas son nocivos para la inteligencia y el desarrollo, para el progreso y el futuro de quienes creemos en algo que corre por las venas del alma, las nuestras y sobre todo, las de aquellos a los que amamos.
Mañana puede que piense diferente, pero hoy sé que quiero COMPARTIR mi VIDA con aquella a la que llevaba tanto buscando y no encontraba y a la que he encontrado sin buscar.

lunes, 23 de mayo de 2011

GITANA

Como el viejo Melquiades de Cien años de soledad, al que sigo buscando aquí en Macondo, ella no tenía edad. Su cuerpo era menudo, el pelo tomado por las huestes del invierno, la piel morena serpenteada toda de azulados caminos por los que más que circular, parecía galopar la sangre y en su mirada un extraño color azul negruzco que producía vértigo si la fijabas.
Nunca he creído que el destino esté escrito y mucho menos, caso de que lo esté, que alguien pueda leerlo, y a pesar de ello, no sé bien por qué, dejé que ella buscase o inventase entre el trazado abstracto de mi mano.
Unas pocas monedas sirvieron para que se adentrase en mis silencios. Yo sonreía, seguro de que a pesar del pago, mi ausencia de fe no se vería sorprendida ni siquiera por la palabrería que había restado mi capital.
Su voz era firme, contundente pero no brusca, grave pero no hiriente, no cambió su gesto adusto en ningún momento.
Parecía que verdaderamente podía contemplar algo en mis manos y yo estaba admirado por cómo interpretaba su papel de gitana sabia.
Cuando apuntó el primer avance dejé de sonreír. Tenía puntería o mucha experiencia, había acertado. Con el segundo debió notar como se aceleraba mi pulso. Miré a quien estaba sirviendo de testigo de la escena, una amiga que permanecía en silencio, había vuelto a acertar.
Después hizo otros dos apuntes, estos relacionados con el futuro y retiré la mano dando por concluido el dictamen.
Ella permaneció impasible y solicitó la mano de mi acompañante. Ésta, entre asombrada y temerosa, la escondió todo lo que pudo con la certeza de que a ella nadie le iba a leer nada.
Aún hoy, bastantes años después recuerdo aquella escena y tamizado todo por la luz del tiempo, sonrío con cierta pesadez. Acertó plenamente en los dos primeros y creo que nunca se cumplirán sus dos vaticinios pendientes, aunque eso, no lo sabré hasta el final.

RAFAEL MÉRIDA
© 2011

lunes, 25 de abril de 2011

CONCLUSIÓN

Ha concluido una Semana Santa diferente. Todas supongo que son diferentes. Demasiado húmeda, casi otoñal, por decirlo de un modo suave, pero hoy he tratado de ponerlo todo un poco en orden, de volver a la rutina sin nostalgia y así he podido descubrir las cosas que han quedado.
Me he encontrado con un rito, no por repetido menos hermoso, con la belleza caminando por la calle como quien no es consciente de que la posee, con la ilusión prendida de muchas miradas y latiendo en mi corazón.
Con sonidos que no esperaba y silencios no invitados, con presencias fortuitas y ausencias inevitables. Con un tren de ida y otro de vuelta. Con citas ineludibles que se pierden en el tiempo.
Alguien se ha dejado entre mis cosas un encendedor amarillo, una carta maravillosa dirigida no sé a quien pero que me ha hecho llorar de emoción, cuarenta euros que no valen nada, un montón de besos y caricias desparramados, un olor impregnado entre mis sábanas, trozos inmensos y valiosos de un corazón, brillos de un alma, alguna lágrima furtiva, un manojo de risas regaladas, latidos que dieron ritmo a mis pausas indolentes, confesiones, preguntas, respuestas, vértigo, deseo, sueños recitados a dos voces, realidades compartidas, regalos impagables.
Y alguien, después de tanta lluvia, me ha dejado un arco iris que sigue tiñendo mi vida de colores y ante eso ya no valen mis palabras, ni siquiera mis gestos o mis hechos porque siempre seguiré teniendo una deuda, otra más que se acumula en la cuenta de mi vida.

domingo, 27 de marzo de 2011

PRESENTACIÓN POEMARIO


Al fin un sueño largamente perseguido parece que se hará realidad el próximo día 8 de abril. Gracias a Editorial Quadrivium, se va a editar el poemario del mismo título que este blog "LA MEMORIA DE TU OLVIDO", compuesto por 60 poemas de mi autoría, con prólogo del poeta y amigo zaragozano Francisco J. Picón Caro y presentación a cargo de la periodista y consagrada escritora Nerea Riesco.

Un saludo y GRACIAS porque todos los que habéis visitado en algún momento este rincón, habéis dejado una palabra o un silencio con los que yo me he atrevido a componer versos. Y por supuesto que por aquí seguiremos encontrándonos en el futuro.

sábado, 19 de marzo de 2011

INTUICIONES

Por todos lados la primavera se intuye, el sol calienta los naranjos helados del pasado invierno y una florecilla blanca, azahar de mi tierra, pregona con su voz aromática que el tiempo está llegando.
María Callas y Puccini se han aliado para regalarme la magia de una música que me alimenta. Por un momento cierro los ojos, procuro no pensar en nada, respiro hondo y regreso a la plenitud de esta nueva luz que me seduce.
Ansío los ojos de aquella a quien amo que ahora mismo se está llenando de mar para regalarme después una marea alta llena de olas que acabarán rompiendo sin descanso entre su pecho y el mío hasta provocar el más elocuente maremoto.
Y mientras, la más suave mano busca en las mías el calor, la protección, las respuestas que no soy capaz de hallar si no me busco precisamente en ella, en su inocencia y su sabiduría infantil.
No digo que esta sea la mejor de las mañanas pero sé que tiene casi todos los ingredientes que mi vida necesita para acercarse a la plenitud.
Intento enterrar el dolor, el cansancio de una lucha sin cuartel contra el habitante de mis tripas, el desasosiego de las medias verdades y las ambigüedades que otros labios me ofrecieron durante un tiempo en el que estuve ciego y me reencuentro con el que siempre quise ser, con el que ha vuelto a las huellas que entre palabras escritas había dejado y que afortunadamente aún soy capaz de reconocer.
Desde Oriente alguien ha abierto una puerta, acabo de entrar y ya sé que no quiero salir de un corazón que ha llenado el mío de certidumbres, del sosiego que me hace comprender que siempre y todo pueden ser sinónimos de aquí y ahora y mañana no importa y las promesas no existen.
Ahora no soy mejor pero sé que soy yo.

lunes, 14 de febrero de 2011

ORQUÍDEAS BLANCAS Y MALVAS

Durante dos días el sol ha sido un aliado que ha querido encaramarse a la tapia fría del invierno para ver cómo llegaba la Dama de Oriente.
Las risas se han tatuado en la piel del tiempo y un semi niño asustado ha sentido el cobijo de unos ojos que desde el primer instante llegaron con la certeza común de quedarse.
Los naranjos que colorean la ciudad se han agitado nerviosos y agradecidos por haber sido invitados a la mirada embelesada y sorprendida de quien casi todo lo hace fácil.
Hay palabras que no se dijeron, abrazos que resistieron más allá de los deseos, prisiones que el corazón no se atrevió a asaltar y colores y latidos, muchos colores y latidos que han cambiado para siempre el paisaje de un alma que sigue jugando a estar herida.
Las orquídeas blancas y malvas que ella vio son otro regalo, uno más que enriquece a quien siempre espera sin darse cuenta de que todo está llegando.
Los andenes de la tarde siempre saben a despedida y el sol que lo conoce mejor que nadie, fue el primero en marcharse.
El viento habló en mitad de una furiosa lluvia, también los ojos de Occidente quisieron disputarse a la Dama, mas su llanto fue en vano, Oriente también la echaba de menos.
Pero todo es relativo o tal vez no porque hay verdades que se sienten cuando dos almas se tocan más allá de las evidencias, de las dudas y de la “soledad acompañada”.

jueves, 3 de febrero de 2011

CONTAR CONMIGO

En la madrugada he oído la voz que ya no escucho. El cansancio venció a las ganas de seguir inventando y como un milagro vaticinado, he soñado en colores. Quizás por eso el despertar haya sido tan escarpado, tan parecido al de otros muchos días. En la calle hace frío, pero soy afortunado, hay quienes siempre tienen frío, hay quienes siempre tienen calle, hay quienes no sueñan y andan cansados de andar cansados.
Las caras se repiten, en el autobús, en el trabajo, nada parece alterar nada y sin embargo todo es diferente cada día. La lucha contra el alien y los fantasmas continúa pero no estoy solo.
De nuevo abro de par en par mi ventana al mundo y entre la hojarasca de la rutina, asoma una canción, una sonrisa, y se coloca en primer plano. Por un momento ya no veo más mundo que el nacido de esos reflejos.
Palabras hermosas que no serían nada sin un corazón sincero, todo viene del mismo lugar. El epicentro está localizado, todo lo ha traído la misma sensibilidad, la misma mano, la que llena de interrogantes sin miedo los andenes, la de los tés regalados con sabor a fruta y a tardes compartidas, la de la filosofía cotidiana de lo fácil, de lo diferente, la de los poemas de ida y vuelta declamados con la seguridad de lo que no es corriente.
No hay que hacer nada, todo lo hace la naturalidad, la comodidad, la tranquilidad de saber que uno se encuentra en buenas manos. Yo no tengo las palabras que quisiera decir pero Benedetti me las acerca hasta Macondo “Compañera usted puede, puede contar conmigo…”.

domingo, 23 de enero de 2011

INTERESES

No me interesan los templos de la moda repletos de almas rebajadas ante el culto a lo superfluo, ni los autobuses llenos de silenciosas rutinas sin inquietudes, no me interesan los estadios rebosantes de masas frustradas con la cabeza redonda, ni los prostíbulos de anónimos inhumanos donde nadie hace preguntas por miedo a hallar respuestas, ni los proselitistas que buscan votos jugando con el humo, la salud y el dolor ajeno.
Me interesa la energía que desprenden las sonrisas, las pautas de comunicación de los mundos interiores, me interesan los cuerpos que intuyen algo más que otra piel, la fuerza con la que una caricia enciende un mundo, la sensibilidad con la que conmueve el arte, los sueños infinitos que pueden prenderse de una mirada.
Por eso, aunque el invierno se vuelva crudo y olvide su reciente pasado en el que no se reconocía, yo abro de par en par mi ventana por la que lleva un tiempo colándose un viento nuevo que me habla, abriga, cobija y ensancha los caminos por los que Macondo parece vislumbrar al fin su ansiada salida al mar.
Y si sólo estoy soñando y el día aún sigue sin acudir, que nadie me despierte. ¡Es tan lindo soñar!

viernes, 7 de enero de 2011

MIEDOS

        Hace mucho que creo conocer a alguien. Pero el paso de los años, más de cuatro décadas, me ha hecho dudar sobre muchas de las cosas que siempre me gustaron de él.
Soy muy exigente y por eso he llegado a la conclusión de que esa persona podría haber dado mucho más de lo que ha entregado.
Las capacidades no se miden por las palabras, por los buenos deseos, se calibran por los hechos, por las acciones y el sujeto a quien me refiero se caracteriza por hacer gala mucho más de los primeros que de los segundos.
La vida le ha dado suficientes oportunidades, quizás más incluso de las que merecía, y a pesar de ello da la impresión de que sigue empeñado en malgastarlas.
Muchos le admiran, quizás sin saber muy bien por qué y es indudable que tiene cualidades poco corrientes, que es diferente, pero se necesita algo más para encontrar y dar sentido a esto que llamamos existencia.
En algunos momentos parece tener un arrojo sorprendente, admirable diría yo, da la impresión de no rendirse fácilmente, pero su vocación parece ser de veleta lo que hace que su estado y predisposición sean fácilmente mudables.
Cuando ese arrojo desaparece, surge el miedo y entonces queda casi inmovilizado o más bien espera que el azar, las circunstancias o lo que quiera que sea, terminen por decidir por él. Miedo a enfrentar la realidad insobornable, miedo a intentar nuevos caminos, miedo a romper encantamientos, miedo a confundir y confundirse, miedo a crecer, miedo, en definitiva, a mirarse en el espejo para no tener que pasar por el trago de intentar reconocerse.
Sigo dudando. Puede que yo no sepa realmente cómo es o tal vez, sé demasiadas cosas de él como para no dejar de quererle y odiarle a un tiempo.

sábado, 1 de enero de 2011

QUERIDOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos.
Siguen pasando los años y continúo creyendo en vosotros, sigo confiando en la Magia con la que hacéis posible lo imposible.
Esa magia que hicieron mis padres cuando a pesar de las dificultades y de la numerosa prole, endulzaban cada seis de enero poniendo sólo un poquito más de amor del que mostraban el resto del año. Creo en esa magia y en la de las manos tendidas que llegan con sus ofrendas a los rincones más oscuros y escondidos, en la magia de los que a diario rescatan a las víctimas de los naufragios obligados, de los que lo ponen todo sin que lleguen a saber nunca cuántas vidas han salvado y son ejemplo permanente.
Como vosotros, yo también sigo mi Estrella, y su brillo me lleva siempre al mejor lugar de mi universo, por ello y por ella os doy las gracias.
Y por ello hoy, un año más, os escribo mi carta con la esperanza de que los regalos lleguen aunque sea contra reembolso o tarden un poco más de lo deseado.
Os pido que los dueños de cañones y fortunas dejen de jugar a los dados mientras apuestan ilusiones, trabajos y desvelos que siempre son de los demás.
Que la hipocresía y la envidia queden exiliadas para siempre en la isla del olvido.
Pero también puedo resultar egoísta porque quiero pediros fuerza para seguir saltando los obstáculos, sentido para no ser injusto con los que me rodean, capacidad para distinguir y agradecer las luces regaladas y esperanza para afrontar el futuro con ilusión.
Y siendo un poco más concreto, me gustaría en este año que ahora ha comenzado ver impresas unas letras sentidas y soñadas que se hacen esperar, empleos para un puñado de seres que sé que lo necesitan, salud para buenas almas a las que quiero que ahora lo ven todo un poco oscuro y sobre todo os pido que el año que viene por estas fechas no falte nadie y  se hayan logrado sumar y multiplicar afectos.
Os espero otro seis de enero.

lunes, 20 de diciembre de 2010

ME VA LA VIDA EN ELLO

"Pero, quiero que me digas, amor, que no todo fue naufragar por haber creído que amar era el verbo más bello. Dímelo, me va la vida en ello". LUIS EDUARDO AUTE

En Macondo todo parece ser posible. Se entremezclan la fantasía y la realidad sin que uno logre adivinar dónde termina una y comienza la otra, sin que uno distinga cuál es la línea que las separa.
Llegué aquí buscando de lo que huía o huyendo de lo que buscaba, no sé bien.
Ahora la luz que en realidad todo lo guiaba se ve menos que nunca, su haz luminoso parece haber encontrado otros barcos que alumbrar o puede que mi nao zozobre porque yo, torpe timonel no veo.
Percibo otras señales, tal vez equivocadas, difíciles de interpretar. No sé si tengo el derecho a buscar ese otro faro que durante tanto tiempo me sirvió de guarida, me abrigó y al que yo decidí ignorar. No sé si la inexperta llama de quien aún no ha calibrado la inmensidad del mar puede ser para mí, si yo merezco distraer sus jóvenes sueños. No sé si la cercanía que siento desde la distancia es suficiente, es necesidad o es remedio, si se transforman en espejismo unas palabras que hacen las veces de puerto donde atracar.
Brillan las aguas como si todas las estrellas con sus reflejos quisieran adornar una luna virgen y siento que me ahogo en un naufragio de miedos argumentados.
De repente estoy rodeado de tablas de salvación pero también tengo miedo de hundirme con ellas, de no elegir la más apropiada, la que me haga salir a flote y me lleve hasta la orilla.
En Macondo todo parece ser posible, incluso que aparezca ante mis ojos un mar que no existe cerca de estas tierras y que ya buscaron alguno de los Buendía.
RAFAEL MÉRIDA

jueves, 9 de diciembre de 2010

GRANOS DE ARENA

Me aprendí su cuerpo en ordenada progresión, más allá de la imposible geometría de dos almas que fui asumiendo en largas noches de insomnio en las que ella fue siempre mi cafeína.
Un grano de arena fue cayendo, otro, otro, uno más...crearon montañas de tiempo incomprendido y volví a dormir, mas los sueños ya no me visitaban y en la sorpresa de una mañana por estrenar, encontré huérfanos sus pechos sin lograr reconocer que eran los de ella y supe que no había comprendido nada.
De memoria me aprendí sus ojos en un desorden de caos deshabitado, prendido de miradas ebrias de tanto vértigo reflejado y volvieron a caer los granos de arena, otro, otro, uno más…mis pupilas se fueron acostumbrando a la penumbra de su extravío y en el silencio de una tarde, otra voz que no era la suya ni la mía, recitaba un poema que le escribí un otoño y entendí que no había sabido ver nada.
Busco. Encuentro. Gano. Espero. Pierdo. Lloro. Vivo y vuelvo a buscar y siguen cayendo los granos de arena, otro, otro, uno más…

martes, 30 de noviembre de 2010

FELICIDAD

Mi vida hecha de pequeños pasos sólo ha recorrido un camino diminuto, vereda más que camino.
Como dijo alguien somos una breve nota en mitad de una sinfonía inmensa.
De dónde vengo, a dónde voy, qué es el tiempo, qué quiero, qué busco, cuál es el sentido de todo si es que todo tiene un sentido.
Y llego a creer que la felicidad está en la posición social, en el consumismo feroz de este malformado y salvaje capitalismo, en las victorias de mi equipo de fútbol hecho de millonarios que juegan conmigo, en las vacaciones que consisten en exponer mis miserias en un paisaje diferente para ver si así soy capaz de camuflarlas, en la Navidad llena de luces que tantas sombras producen, repleta de buenos deseos de usar y tirar en los que buscar la pátina para ocultar la hipócrita insolidaridad de todos los días.
A veces se puede pensar que la felicidad radica en los dioses, en los de las iglesias y los mercados, en el sexo placentero pero falso cuando la física precede a la química, en la vanidad reconocida por premios subjetivos y palmadas en la espalda, en la supremacía de ridiculizar al “inferior” que sólo lo es en la doctrina perversa de este nuestro "primer mundo", en la heroicidad con fecha de caducidad de falsos profetas de la fama.
Y ahí me planto en lo que creo el vértice de la pirámide, con mi armamento de prejuicios y acciones políticamente correctas, con mi “normalidad”, con mi fanfarronería de ser civilizado, y de repente llega una brisa suave, muy suave y nada pretenciosa y me derriba sin que ni siquiera ella sea consciente de que lo ha hecho y quedo reducido a lo que soy, casi nada.
Llega entonces la voz dulce, la mirada inocente, la piel en blanco, la intrínseca ternura, la risa limpia, el universo resumido en una Estrella y soy feliz acariciando su cara, escuchando su latido, compartiéndolo todo. Y coge mi mano y me salva, me hace diferente, me enseña a detenerme en las cosas pequeñas e importantes y ahora sí, logro pensar por mí mismo y por un momento inicio de verdad la escalada. Y soy feliz.

domingo, 21 de noviembre de 2010

RECUERDO


Recuerdo aquel día en el que las aceras comenzaron a poblarse de pisadas ilusionadas, aquella tarde en la que los árboles se habían vestido pudorosamente, cambiando el escenario de una ciudad que parecía querer abandonar las taquicardias insulsas de su erróneo progreso.
Recuerdo que la noche se esfumó rebelándose contra el tiempo de las sombras, fue cuando las palabras ya habían callado todos sus silencios y nuestras almas habían despedido los abrazos eternos que se habían quedado en las promesas de los otros.
Recuerdo unos labios entreabiertos a medio camino entre el asombro de lo inesperado y la incredulidad de los milagros, los mismos que después se extraviaron en laberínticos humedales cuya salida no querían hallar.
Recuerdo tu cuerpo con vocación de secreto, poblado de heridas disimuladas que se mimetizaban con la luz inviolable de lo que parecía inmaculado y el éxtasis que inundó de respuestas las preguntas de la duda, que ahogó con su imparable marea las abstractas culpas de la evidencia de dos latidos.
Recuerdo la paz de mis ojos ciegos que sólo veían por ti mientras duró aquella guerra inacabada que hoy todavía sigue dejando víctimas de amor por el camino, y cómo no recordar la casi imposible escarcha del agosto más abrasador, las huellas veloces de tus pies en plena huida sobre la arena de tu playa y los golpes de tos que desterraron mis besos para siempre.
Y sin embargo amnesia deben tener mis sentidos, pues no recuerdo haber escrito ninguna frase en la que tú no asomaras, ni recuerdo que mis manos hayan explorado otros rincones que los tuyos, ni en mi paladar rememoro otro sabor que el de tu boca, ni parece llegar hasta mí otro olor que el de tu deseo, ni logro rescatar otro sonido que el de tu placer, ni mi vista tiene archivada otra memoria con perfiles diferentes a los de tu rostro.
Estoy solo y recuerdo, estoy contigo y olvido.

martes, 16 de noviembre de 2010

VENDO NIÑO POR 12 EUROS

ESTE TEXTO LO ESCRIBÍ Y PUBLIQUÉ EN LIBRO DE ARENA EN JULIO DE 2007, POR DESGRACIA HOY SIGUE VIGENTE.
¿HASTA CUÁNDO?

Decía mi paisano y siempre admirado Antonio Machado, que “todo necio confunde valor y precio”, una de mis frases favoritas por el hondo significado que encierra, y recordando aquella frase y al hilo de una fotografía que contemplé recientemente con estupor, me hago una pregunta ¿cuánto cuesta la vida de un niño?
La foto en cuestión era de la de un bebé ensangrentado con una herida abierta en la cabeza y cara de espanto. Lo menos importante era el pie de la fotografía, por desgracia podemos colocarle distintos comentarios pero las víctimas vienen a ser siempre las mismas, inocentes criaturas que simplemente pasaban por allí o cometieron el error de nacer en el lugar equivocado y en el momento menos idóneo. En este caso concreto era la víctima de un error de cálculo, uno más, de las fuerzas de la OTAN a la hora de bombardear una zona determinada de Afganistán. Eso sí, las autoridades incompetentes habían pedido perdón, con eso todo solucionado.
Podríamos iniciar un debate sobre quiénes son los culpables de estos conflictos. Unos dirán que son los locos fundamentalistas islámicos que ponen bombas en los trenes o estrellan aviones contra edificios, en cambio habrá quienes responsabilicen a los gobiernos occidentales que devastan zonas del llamado tercer mundo en busca de extender su poder hegemónico, sobre todo si en esa zona hay petróleo, gas o cualquier otra riqueza. Como decía Henry Kyssinger “Dios ha querido que el petróleo se encuentre en países donde ni lo necesitan, ni saben utilizarlo, así que nosotros debemos dominar esas zonas porque sí lo necesitamos y sabemos darle uso”, clarísimo ¿no?
Sean culpables unos u otros lo cierto es que asistimos a una escalada de violencia, el ojo por ojo está a la orden del día, si tu atentas contra los míos yo bombardeo a los tuyos, si tu explotas mis riquezas yo asesino a tus turistas y al final todos tuertos.
Lo que es indudable que el supuesto orden mundial es un auténtico desorden y un escándalo, el 80% de la riqueza mundial es disfrutada sólo por el 20% de la población del planeta, es lógico que quienes pasan hambre quieran arribar a nuestras costas, lo raro es que no se decidan por acabar con nosotros. De todo este panorama pesimista, lo que más me duele es el precio de la vida de un niño. 
En occidente nuestros hijos viven relativamente bien, tienen juguetes, estudios, sanidad, ropas de marca, vacaciones y múltiples oportunidades de "ser felices", en cambio en otras zonas del planeta, incluso a veces en nuestro país, los niños carecen de ropa, calzado, escuela, medicinas, juguetes, incluso comida, algunos de ellos mendigan o se ganan "la vida" trabajando como esclavos, prostituyéndose o ejerciendo de soldados. En la India se venden niños por 12 euros, por ese dinero yo voy a ver con mi hija una película en el cine.
El cordón umbilical de las hijas de "nuestros príncipes" (míos no lo son desde luego), ha sido congelado como medida preventiva, otros niños son secuestrados y asesinados para traficar con sus órganos. 
No sé que pensaréis, para mí está claro que el valor de una vida, sobre todo infantil, tiende al infinito, la naturaleza no tiene mejor paisaje ni mayor riqueza que la sonrisa de un niño, por desgracia lo que no está claro es cuál es el precio de una vida.

martes, 9 de noviembre de 2010

PEQUEÑO

Pequeño me viene este mundo de globalizaciones absurdas. Pequeño tanto mar de inalcanzables horizontes, tanta montaña de altivas cumbres. Pequeño se me quedan los idiomas repletos de diccionarios, los conceptos de significados llenos. Pequeño me viene Dios con su autista omnipotencia, las subterráneas iglesias de mentiras disfrazadas. Pequeño me resultan los discursos de los cínicos políticos, de estrellas televisivas con méritos entre las piernas. Pequeño resulta el abrazo de quienes no entienden de lealtades, quienes manosean y adulteran tesoros que se llaman amistad.
Pequeña resulta la esperanza cuando hay quienes comercian con el dolor, cuando se pone precio a lo que tiene un valor incalculable. Pequeña la sinceridad de quienes van diciendo que el tamaño no importa, ni los colores, ni los acentos y después menosprecian pensamientos diferentes.
Pequeño mi corazón para albergar tanto amor, pequeño mi entendimiento para comprender que todo es nada, que de la nada puede surgir todo, pequeña mi voluntad para no asesinar más madrugadas, pequeña mi libertad para no cercenar más ilusiones y pequeño este rincón para aparcar mis locuras.

martes, 19 de octubre de 2010

ENVIDIA

               Entre tu cuerpo y el mío, veinte años no son nada. Dos décadas de ventaja que en el presente no importan. Mas yo no sueño contigo, lo hago con mis fantasmas, mientras invaden los tuyos esperanzas de futuro. Aún crees que la tristeza es esa melancolía de las tardes otoñales porque sólo has contemplado la cara de la moneda y no has escrito poemas a un amor que no quiso seguir siéndolo, ni has llorado sabiendo que las lágrimas nunca se secan del todo. No has visto el vacío mudo, hondo y doloroso de soledades no elegidas, ni has percibido el inigualable aroma de las que son provocadas. No hay cicatrices en tu piel, tampoco en el corazón, y tal vez pienses que las caricias se olvidan cuando la otra piel no está cerca. No has despedido a nadie con la certeza de que no volverá.
Ves como algo seguro llegar algún día al horizonte y te bebes de un trago cada instante a pesar de no pensar que pueda ser el último.
Por tus mejillas rebosan los colores de una vida que no sabe de imposibles, de cansancio, de fatiga. Te asombra saber que pareces no saber nada cuando lo comparas con lo que yo sé y en realidad soy yo quien busca tu cercanía para aprender de tus ganas, de tu ilusión, de tu risa siempre atenta a las pequeñas maravillas de lo aparentemente absurdo. Dominas un idioma que vagamente recuerdo y envidio poder estrenar todos los días la sonrisa de lo que parece una perpetua primavera.
¿Entre tu cuerpo y el mío, veinte años no son nada?
Yo apuesto. Tú ganas.