El próximo domingo toca votar, un derecho conquistado por esta democracia imperfecta y por una transición que no tuvo demasiado de modélica, como han querido vendernos desde que la misma aconteció. Tenemos una monarquía que adolece, entre otras cosas, de legitimidad, pues ni siquiera siguió la supuestamente lógica sucesoria, ya que por orden y capricho del dictador que empobreció en todos los órdenes este país, nos fue impuesto un sucesor a título de rey. Cierto es que Juan Carlos no siguió los pasos de quien lo encaramó a ese puesto, pero también es cierto que la consiguiente transición fue un ejercicio pactado para lavar la cara a un régimen tirano. En este país nadie ha pagado por lo que hizo e incluso la mayoría de los activos colaboradores del franquismo, han seguido conservando esferas de poder y privilegios. La transición fue pacífica gracias a la contención de la izquierda que tuvo que aguantarse las ganas de revanchismo y de ruptura, y aún hoy, décadas después, se le siguen negando los derechos y la memoria a las víctimas que aún yacen en fosas comunes e incluso se inhabilita a quien ha tenido el coraje y la osadía de investigar los crímenes del franquismo.
Los dos grandes partidos, el PP por vocación y tradición caciquil, y el PSOE porque se ha dejado llevar por la trampa de la globalización, están muy cómodos con esta democracia, entre ellos se reparten el pastel, las corruptelas y los insultos.
Mientras todo esto sucede, el país se empobrece y los capitalistas aumentan sus riquezas.
No es demagogia, ni credo revolucionario, es por desgracia lo que la realidad nos hace constatar.
Así que el domingo que cada uno vote en conciencia, yo sólo quiero añadir que estoy harto de estos politiquillos, de los banqueros, de los usureros, de los imperialistas y de las monarquías.
Y no quiero que me privaticen la sanidad, la educación, la cultura, el derecho a vivir y tantas otras cosas, quiero seguir creyendo en la ESPERANZA, los IDEALES y la UTOPÍA.