Pues sí, no podía ser de otra manera, mujer tenía que ser la que me trajo al mundo y me ha ido enseñando cosas sencillas que parecen, a juzgar por el entorno, difíciles de entender y aún hoy, cuando es ella la que lo necesita, sigue empeñada en cuidarme.
Mujer tenía que ser la que me hizo descubrir un mundo de sensaciones, no por naturales y esperadas, menos maravillosas, decidiendo de paso unir su destino al mío mientras nuestros corazones siguieran latiendo con el mismo son.
Mujer tenía que ser la que consiguiese mezclar, en la dosis justa, un poco de enajenación, algo de extravío, con los colores, los abrazos, los besos inigualables y el calor de un cuerpo del que no se retorna, para hacer de mi un enamorado permanente y sin remedio que seguirá clavándose todas las espinas y disfrutando todos los cielos.
Mujer tenía que ser la que desde su cordura pusiera calma en mis desvaríos y desde su locura pintara ilusiones reales, pequeños paréntesis llenos de todo, en el lienzo de mi vida.
Mujer tenía que ser la que sin ver creyó en mí, la que sin recibir dio incluso lo inesperado, la que esperó cuando no había nada que esperar, la que escuchó lo que no dije y no quiso oír lo que intenté explicar.
Mujeres tenían que ser, las que con diferentes matices, me preguntasen cómo estaba y se parasen a oír la contestación dejando gotas de sus esencias inimitables, las que leyesen mis escritos y escuchasen mis palabras, las que motivaron mis gestos y recogieron mis caricias, las que visitan, de forma mayoritaria, este rincón que es mi desahogo.
Y por último, mujer tenía que ser, la que diese sentido a todo, la que promete prolongar mi mirada, mis sentidos, también quizás mis defectos, la que llena todos mis momentos, la que llegó, hace justo ocho años, para dar respuesta a todas mis preguntas, incluidas las que aún no me he formulado.
Gracias a todas.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
(Texto publicado en Libro de Arena el 7 de junio de 2010)
LA MEMORIA DE TU OLVIDO Edel en Macondo
Rafael Mérida Juan
jueves 8 de marzo de 2012
viernes 24 de febrero de 2012
LUNARES Y ESTRELLAS
Hay noches en las que me bebería la botella de güisqui que ya no tengo por el simple placer de verla vacía y para no reconocer, a la mañana siguiente, quién escribió los renglones torcidos que llevan mi firma.
Sin embargo hace tiempo que mi embriaguez proviene de la droga legalizada que en forma de lunares recorre una espalda cuya dueña ignora, la hermosura de la constelación en la que ando enredado desde la primera vez que la contemplé una madrugada de otro febrero.
En cielos de nubes pintadas con la tinta de unas lágrimas se fueron forjando las poderosas tormentas que siempre acaban descargando sus chaparrones de caricias sobre una piel que llevaba demasiado tiempo en barbecho.
Y siempre son estrellas, de mar, de cielo o de vida las que marcan el camino que seguirán unos pies aún ansiosos, siempre errantes; los mismos, que ya dejaron demasiadas huellas sobre la arena de un atardecer hecho de palabras.
Sin embargo hace tiempo que mi embriaguez proviene de la droga legalizada que en forma de lunares recorre una espalda cuya dueña ignora, la hermosura de la constelación en la que ando enredado desde la primera vez que la contemplé una madrugada de otro febrero.
En cielos de nubes pintadas con la tinta de unas lágrimas se fueron forjando las poderosas tormentas que siempre acaban descargando sus chaparrones de caricias sobre una piel que llevaba demasiado tiempo en barbecho.
Y siempre son estrellas, de mar, de cielo o de vida las que marcan el camino que seguirán unos pies aún ansiosos, siempre errantes; los mismos, que ya dejaron demasiadas huellas sobre la arena de un atardecer hecho de palabras.
lunes 30 de enero de 2012
HACIENDO EL AMOR
Estoy tranquilo, sosegado, viendo pasar las horas con tanta calma que el tiempo parece no caminar, mis dedos tocan el frío translúcido del vaso de cristal tallado y el oro líquido con sabor a güisqui no logra ocultar el regusto de tus besos. Tus manos acarician mi espalda posándose apenas suavemente, y a pesar de ello van dejando marcas y huellas que ya nadie podrá borrar.
Estoy echado en tu regazo y todo el aroma de tu cuerpo sigue invitándome a abandonar la languidez del nebuloso estío, tus pechos se inclinan hacia mí con el descuido nada fortuito del deseo.
Una sonrisa pasa llena de la inocente mirada de quien da sentido a mi vida. Su gracia, regalada que no heredada, permanece flotando en la brisa almibarada de la tarde.
De forma amortiguada Serrat, siempre Serrat, canta su "Soneto a mamá" y mis labios se adelantan a cada nota saboreando la letra que ya de usada forma parte de mí. La música llega al túnel de su silencio y tú empiezas a recitar un viejo poema de Neruda "Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento...". Cuando dejas caer el último verso una lágrima inicia su recorrido a través de mi rostro, soy la persona más dichosa, todo me ha sido revelado, no necesito dioses ni fortunas, la riqueza habita en mi corazón, así se hace el amor.
Estoy echado en tu regazo y todo el aroma de tu cuerpo sigue invitándome a abandonar la languidez del nebuloso estío, tus pechos se inclinan hacia mí con el descuido nada fortuito del deseo.
Una sonrisa pasa llena de la inocente mirada de quien da sentido a mi vida. Su gracia, regalada que no heredada, permanece flotando en la brisa almibarada de la tarde.
De forma amortiguada Serrat, siempre Serrat, canta su "Soneto a mamá" y mis labios se adelantan a cada nota saboreando la letra que ya de usada forma parte de mí. La música llega al túnel de su silencio y tú empiezas a recitar un viejo poema de Neruda "Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento...". Cuando dejas caer el último verso una lágrima inicia su recorrido a través de mi rostro, soy la persona más dichosa, todo me ha sido revelado, no necesito dioses ni fortunas, la riqueza habita en mi corazón, así se hace el amor.
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viernes 13 de enero de 2012
TRECE DE ENERO
"Los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo".
Luis García Montero
"A ti por invitarme a tu universo".
Los cristales empañados
de amaneceres de escarcha,
conservan aún el trazo
que mis dedos dibujaron
en otro trece de enero
repleto de incertidumbres.
Mas el tiempo fue pasando
acortando las distancias
reflejadas sólo en mapas
que ya vencieron dos cuerpos
sin más armas que el deseo
de dos corazones locos.
Y en otro trece de enero
ya no hace falta la espera
porque Granada y Sevilla
nunca estarán alejadas
mientras sigamos viviendo
este amor irrepetible.
RAFAEL MÉRIDA
en la infinita soledad del tiempo".
Luis García Montero
"A ti por invitarme a tu universo".
Los cristales empañados
de amaneceres de escarcha,
conservan aún el trazo
que mis dedos dibujaron
en otro trece de enero
repleto de incertidumbres.
Mas el tiempo fue pasando
acortando las distancias
reflejadas sólo en mapas
que ya vencieron dos cuerpos
sin más armas que el deseo
de dos corazones locos.
Y en otro trece de enero
ya no hace falta la espera
porque Granada y Sevilla
nunca estarán alejadas
mientras sigamos viviendo
este amor irrepetible.
RAFAEL MÉRIDA
martes 3 de enero de 2012
CAMINANDO
Me adentro en parajes misteriosos que nunca pude imaginar. A cada paso siento más próximos detalles que configuraron otra historia que intento asimilar a la mía y sigo huellas que otros dejaron en postales que nunca serán de nadie a pesar de estar guardadas en las latas de membrillo de memorias disidentes.
Mares y lugares en los que se perdieron otros labios, otras promesas, otros sueños. Una estrella de cinco puntas y nombre sin apellidos que siempre seguirá brillando, otra de mar asida para siempre a una piel y una que sonríe con la picardía y la inocencia a un tiempo de sus pocos pero suficientes años.
Ayeres sin los que no se puede entender el presente. Miedos infantiles disfrazados, rostros y nombres con significados traducidos en miradas extraviadas y silencios que tanto gritan.
Búsquedas y pisadas que quieren dejar atrás melancolías y soledades, rarezas y singularidades de fotos en blanco y negro.
Miedo a las palabras huecas, las dependencias suicidas y las necesidades inventadas, a los destinos del azar.
Me quedo con la esbelta figura que sigue siendo capaz de sobreponerse a cada desencanto, a cada incomprensión, me quedo con la voluntad de quien sabe tanto y no deja de aprender, de quien ha crecido y hoy sigue proyectando una sombra inmensa y nada ambigua que tantos siguen buscando.
Su mirada es profunda, lánguida, melancólica, misteriosa, enigmática, traviesa, burlona, seductora, contundente, temerosa, confiada. Su mirada es mi camino y queda mucho por andar…
Mares y lugares en los que se perdieron otros labios, otras promesas, otros sueños. Una estrella de cinco puntas y nombre sin apellidos que siempre seguirá brillando, otra de mar asida para siempre a una piel y una que sonríe con la picardía y la inocencia a un tiempo de sus pocos pero suficientes años.
Ayeres sin los que no se puede entender el presente. Miedos infantiles disfrazados, rostros y nombres con significados traducidos en miradas extraviadas y silencios que tanto gritan.
Búsquedas y pisadas que quieren dejar atrás melancolías y soledades, rarezas y singularidades de fotos en blanco y negro.
Miedo a las palabras huecas, las dependencias suicidas y las necesidades inventadas, a los destinos del azar.
Me quedo con la esbelta figura que sigue siendo capaz de sobreponerse a cada desencanto, a cada incomprensión, me quedo con la voluntad de quien sabe tanto y no deja de aprender, de quien ha crecido y hoy sigue proyectando una sombra inmensa y nada ambigua que tantos siguen buscando.
Su mirada es profunda, lánguida, melancólica, misteriosa, enigmática, traviesa, burlona, seductora, contundente, temerosa, confiada. Su mirada es mi camino y queda mucho por andar…
jueves 15 de diciembre de 2011
EXPIRA 2011
El año está próximo a expirar. No son buenos tiempos para casi nadie, acaso sólo para depredadores sin escrúpulos que han vaciado de contenido palabras como humanidad, solidaridad o tolerancia. Ahora más que nunca nos utilizan como dígitos, números que no importamos ni valemos nada. Las huestes capitalistas y codiciosas, huelen la sangre emanada de las heridas que ellos mismos han provocado y no se conforman con ello, quieren más y lo peor de todo es que lo conseguirán.
Pero a pesar de tanto canalla, este no es un texto para la desesperanza. Mi universo, pequeño pero mío, es hoy más rico que hace un año, ese enriquecimiento ha sido posible gracias al corazón de quienes tanto pusieron a cambio de nada.
Continúan cerca de mí con la mano tendida y siempre dispuestos los que ya estaban, los que siempre están, sigue creciendo la sonrisa más hermosa que me regaló la vida y cuatro mujeres amigas a las que quiero y admiro han traído al mundo cuatro ilusiones infantiles nuevas y bellas, también la vida me ha permitido reencontrarme con quien llevaba veinticuatro años ausente pero siempre en la memoria y los Magos de Oriente cumplieron y me trajeron la alegría de ver mis poemas impresos gracias a los cuales he podido conocer y poner rostro a entrañables personas que ya son parte de mí (Sevilla en abril y Barcelona en noviembre) y sobre todo el año me ha llevado hasta el corazón inabarcable que aguardaba al otro lado de los raíles hasta venirse conmigo y que no hace más que aportar felicidad a mis días y me reconcilia con este mundo tan difícil de entender.
Así que a pesar de los recortes, las amenazas, las corruptelas, la degradación y mi alien particular, seguiré poniendo mi humilde granito de arena para no renunciar a lo que configuran mis ideales y seguiré amasando mi fortuna, que a falta de plata, está repleta de almas sinceras.
Rafael Mérida
Pero a pesar de tanto canalla, este no es un texto para la desesperanza. Mi universo, pequeño pero mío, es hoy más rico que hace un año, ese enriquecimiento ha sido posible gracias al corazón de quienes tanto pusieron a cambio de nada.
Continúan cerca de mí con la mano tendida y siempre dispuestos los que ya estaban, los que siempre están, sigue creciendo la sonrisa más hermosa que me regaló la vida y cuatro mujeres amigas a las que quiero y admiro han traído al mundo cuatro ilusiones infantiles nuevas y bellas, también la vida me ha permitido reencontrarme con quien llevaba veinticuatro años ausente pero siempre en la memoria y los Magos de Oriente cumplieron y me trajeron la alegría de ver mis poemas impresos gracias a los cuales he podido conocer y poner rostro a entrañables personas que ya son parte de mí (Sevilla en abril y Barcelona en noviembre) y sobre todo el año me ha llevado hasta el corazón inabarcable que aguardaba al otro lado de los raíles hasta venirse conmigo y que no hace más que aportar felicidad a mis días y me reconcilia con este mundo tan difícil de entender.
Así que a pesar de los recortes, las amenazas, las corruptelas, la degradación y mi alien particular, seguiré poniendo mi humilde granito de arena para no renunciar a lo que configuran mis ideales y seguiré amasando mi fortuna, que a falta de plata, está repleta de almas sinceras.
Rafael Mérida
martes 29 de noviembre de 2011
NOVIEMBRE
Va camino de expirar otro noviembre tan diferente a todos los noviembres que pasaron o quizás no tanto sólo que la memoria ya no los recuerda con exactitud. Mas la impresión que tengo es la de estar viviendo un tiempo distinto en este otoño que incluso parece no haber llegado todavía y sólo se ha anunciado tímidamente.
En más de una ocasión, como casi todos, he tenido la sensación de encontrarme en mitad de un naufragio esperando que otro golpe de mar terminara por ahogarme pero aquí estoy, he sobrevivido y el mismo océano de ayer es el que hoy me rodea, sin embargo ahora siento que mi barco navega sin zozobra, quizás sin ser consciente del todo de a qué puerto se dirige o de cuáles son los vientos que impulsan sus velas, pero con una tranquilidad que incluso a veces extraña a mi alma.
Vendrán otros noviembres con su furibundo oleaje y lo sencillamente hermoso es que no soy capaz de vislumbrar el misterio, el gozo o la angustia que traerán consigo.
Esta tarde he regresado al recuerdo de mi frágil existencia, una fragilidad que siempre se disfraza y trata de camuflarse en unos ojos, en una despedida, en una promesa, en un beso, en una ilusión que transita por este noviembre siempre desprestigiado y melancólico.
Y repito lo que no nombro y nombro lo que no olvido.
© Rafael Mérida Juan
2011
En más de una ocasión, como casi todos, he tenido la sensación de encontrarme en mitad de un naufragio esperando que otro golpe de mar terminara por ahogarme pero aquí estoy, he sobrevivido y el mismo océano de ayer es el que hoy me rodea, sin embargo ahora siento que mi barco navega sin zozobra, quizás sin ser consciente del todo de a qué puerto se dirige o de cuáles son los vientos que impulsan sus velas, pero con una tranquilidad que incluso a veces extraña a mi alma.
Vendrán otros noviembres con su furibundo oleaje y lo sencillamente hermoso es que no soy capaz de vislumbrar el misterio, el gozo o la angustia que traerán consigo.
Esta tarde he regresado al recuerdo de mi frágil existencia, una fragilidad que siempre se disfraza y trata de camuflarse en unos ojos, en una despedida, en una promesa, en un beso, en una ilusión que transita por este noviembre siempre desprestigiado y melancólico.
Y repito lo que no nombro y nombro lo que no olvido.
© Rafael Mérida Juan
2011
viernes 18 de noviembre de 2011
INOCENCIA ROBADA
Acaba de conocerme y se aferra a mi mano como si yo fuese parte de su paisaje cotidiano. Las prisas de esta vida equivocada que llevamos hacen que me despida de ella con premura. Mi reloj acelera, el suyo atrasa desde antes incluso de nacer.
Me llevo su sonrisa y un beso de regalo y no alcanzo a comprender como alguien, incluso de su misma sangre, puede dañar a una criatura así.
Tiene un nombre corto que trae a mi memoria buenos recuerdos. Apenas levanta un metro del suelo y repite, como una letanía, el nombre de quien aplica sobre ella un bálsamo de humanidad, la misma a la que yo amo felizmente sin cordura y que una vez más me ha permitido asomarme a su universo.
Algo en mi interior me hace odiar y amar al mismo tiempo un mundo que ya no intento comprender, y me pregunto cómo hay individuos que ni siquiera pueden llamarse personas y vacían de contenido palabras tan hermosas como Padre, mientras otros, que se dicen mejores, miran para otro lado convertidos en cómplices del robo de otra inocencia.
© Rafael Mérida
Año 2011
Me llevo su sonrisa y un beso de regalo y no alcanzo a comprender como alguien, incluso de su misma sangre, puede dañar a una criatura así.
Tiene un nombre corto que trae a mi memoria buenos recuerdos. Apenas levanta un metro del suelo y repite, como una letanía, el nombre de quien aplica sobre ella un bálsamo de humanidad, la misma a la que yo amo felizmente sin cordura y que una vez más me ha permitido asomarme a su universo.
Algo en mi interior me hace odiar y amar al mismo tiempo un mundo que ya no intento comprender, y me pregunto cómo hay individuos que ni siquiera pueden llamarse personas y vacían de contenido palabras tan hermosas como Padre, mientras otros, que se dicen mejores, miran para otro lado convertidos en cómplices del robo de otra inocencia.
© Rafael Mérida
Año 2011
lunes 17 de octubre de 2011
NUEVE MESES
Nueve meses lleva el fruto madurando y aún hoy siguen cayendo los velos que cubren el misterio permanente que en ti reside y a mí me fascina, sigo descubriendo el universo sentimental de tu alma, la inmensidad oceánica de tu corazón y la geografía embriagadora de tu cuerpo. Nada está por estrenar y todo es nuevo a cada instante junto a ti.
Doscientos setenta y cuatro días para reafirmarme, momento a momento, que quiero quedarme a vivir colgado de tus pestañas, asido a tus pechos turgentes, pegado a tus labios insondables, hipnotizado entre tus caderas.
Seis mil quinientas setenta y seis horas de continuo crecimiento, de aprender, de mirarme en ti y saber, qué quiero ser de mayor y sobre todo con quién quiero ser y estar.
Por todo ello te sigo convocando y te espero en la mirada, en la sonrisa y en la risa, en las palabras y en el silencio, en las caricias, en los besos, en el éxtasis, en las realidades y en las no promesas, en la compañía de los otros y en la soledad de nosotros, en los ayeres que han propiciado el hoy, en los sueños, en las vigilias, en las intenciones y los pensamientos, en lo posible y lo imposible, en las acciones y los deseos, en la libertad que siento estando preso de ti, en la honestidad, en la tranquilidad de un mar que nunca está sereno pero en el que me siento confiado, en la necesidad, en el camino, el viento, el aire, el sol, la lluvia, el agua, en una palabra, en la vida.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2011
FOTOGRAFÍA TOMADA DE http://loscuatroelementos.files.wordpress.com/2007/12/velos-900.jpg
Doscientos setenta y cuatro días para reafirmarme, momento a momento, que quiero quedarme a vivir colgado de tus pestañas, asido a tus pechos turgentes, pegado a tus labios insondables, hipnotizado entre tus caderas.
Seis mil quinientas setenta y seis horas de continuo crecimiento, de aprender, de mirarme en ti y saber, qué quiero ser de mayor y sobre todo con quién quiero ser y estar.
Por todo ello te sigo convocando y te espero en la mirada, en la sonrisa y en la risa, en las palabras y en el silencio, en las caricias, en los besos, en el éxtasis, en las realidades y en las no promesas, en la compañía de los otros y en la soledad de nosotros, en los ayeres que han propiciado el hoy, en los sueños, en las vigilias, en las intenciones y los pensamientos, en lo posible y lo imposible, en las acciones y los deseos, en la libertad que siento estando preso de ti, en la honestidad, en la tranquilidad de un mar que nunca está sereno pero en el que me siento confiado, en la necesidad, en el camino, el viento, el aire, el sol, la lluvia, el agua, en una palabra, en la vida.
RAFAEL MÉRIDA JUAN
© 2011
FOTOGRAFÍA TOMADA DE http://loscuatroelementos.files.wordpress.com/2007/12/velos-900.jpg
viernes 30 de septiembre de 2011
GRANADA
Atardeceres callados prendían de mis pupilas. Entre mis manos, en la presentida soledad de un otoño recién nacido pero aún azul, circulaba todo el viento de la nostalgia legendaria. Un poema asomaba al vértigo de los latidos desbocados y un frescor de agua nueva iba anegando mis labios.
En la piedra tosca y milenaria, todos los rayos de un sol embelesado decidían anidar y sus reflejos humanizaban los epidérmicos muros antes pétreos.
Ecos de voces aparentemente confusas elevaban sus plegarias a los dioses del todo y la nada y bocas enamoradas declaraban con sus besos su eterna pasión a los etéreos duendes de las fuentes cadenciosas.
No buscaba ya respuestas a tanto misterio esbelto, ni razones al embrujo que se oculta tras los velos de la belleza intocable, sólo esperaba que el tiempo se congelase en sus calles como la nieve recordada de otro invierno sigiloso y que mi alma ya anclada a un jardín de oleajes permanentes no necesitase más que el recreo de un cuerpo desnudo.
Mis pies reconocieron entonces los caminos de los que no se regresa y anaranjados aires pintaron cirros deshilachados en una bóveda trazada con magia devocional.
Podía la tierra detenerse, cristalizar los relojes las horas que no existieron y paralizarse el pulso de un mundo que ya no atienda más que a huecas avaricias, podían olvidarse las luces confundidas de mi ayer y desdeñarse la claridad deseada del mañana porque nada le faltaba a mi universo.
Quise poner un nombre a tanta realidad embriagadora y como antes a tantos otros, vino a rescatarme la palabra Granada y como dijo el poeta, entendí por qué se llora y entendí por qué se mata, sólo que yo no necesité más lágrimas que el mar de unas caderas derramadas, ni más guerras que las libradas entre sábanas de caricias, porque todo el sur que contemplé, todo el paraíso que respiré y toda la fe que defiendo la vi reflejada en los ojos de Elvira.
En la piedra tosca y milenaria, todos los rayos de un sol embelesado decidían anidar y sus reflejos humanizaban los epidérmicos muros antes pétreos.
Ecos de voces aparentemente confusas elevaban sus plegarias a los dioses del todo y la nada y bocas enamoradas declaraban con sus besos su eterna pasión a los etéreos duendes de las fuentes cadenciosas.
No buscaba ya respuestas a tanto misterio esbelto, ni razones al embrujo que se oculta tras los velos de la belleza intocable, sólo esperaba que el tiempo se congelase en sus calles como la nieve recordada de otro invierno sigiloso y que mi alma ya anclada a un jardín de oleajes permanentes no necesitase más que el recreo de un cuerpo desnudo.
Mis pies reconocieron entonces los caminos de los que no se regresa y anaranjados aires pintaron cirros deshilachados en una bóveda trazada con magia devocional.
Podía la tierra detenerse, cristalizar los relojes las horas que no existieron y paralizarse el pulso de un mundo que ya no atienda más que a huecas avaricias, podían olvidarse las luces confundidas de mi ayer y desdeñarse la claridad deseada del mañana porque nada le faltaba a mi universo.
Quise poner un nombre a tanta realidad embriagadora y como antes a tantos otros, vino a rescatarme la palabra Granada y como dijo el poeta, entendí por qué se llora y entendí por qué se mata, sólo que yo no necesité más lágrimas que el mar de unas caderas derramadas, ni más guerras que las libradas entre sábanas de caricias, porque todo el sur que contemplé, todo el paraíso que respiré y toda la fe que defiendo la vi reflejada en los ojos de Elvira.
lunes 19 de septiembre de 2011
ELLA
De su mano el mundo parece transparente y fluido como el agua. En sus ojos permanece sugerente una secreta nostalgia que habla sin dar explicaciones de cuanto contiene y que invita a perderse en el misterio de su brillo. Sus caderas, moldeadas con la nieve de los inviernos perpetuos de las cimas, guarda sin embargo un calor que abriga simplemente al poder contemplarlas. Su boca es un manantial nacido de los vergeles milenarios del mejor Al Andalus en el que uno se arroja sin precaución con la vocación plena de querer ahogarse.
Sus pechos embriagan como un vino fermentado con las vides de un impaciente otoño y enajenan los sentidos que ante ella, paradójicamente, al mismo tiempo que se confunden se elevan al máximo exponente.
Su sexo, en aparente quietud, es un volcán en permanente erupción cuya lava arrastra todas las corrientes hasta confundirse con los ríos de la vida que en ella se buscan.
Y han sido sus palabras, sus silencios, sus gestos, sus temores y alegrías, los que han inundado con la intensidad de una imparable tormenta, los pretéritos surcos yermos de mi piel.
Asomarse a su corazón es contemplar, con el balcón abierto de par en par, el mejor paisaje que ni siquiera mis sueños se atrevieron a colorear y transitar por su alma, el sendero ideal para encontrar el sentido con el que llenar de definiciones la palabra amor.
© Rafael Mérida Juan
Septiembre de 2011
Sus pechos embriagan como un vino fermentado con las vides de un impaciente otoño y enajenan los sentidos que ante ella, paradójicamente, al mismo tiempo que se confunden se elevan al máximo exponente.
Su sexo, en aparente quietud, es un volcán en permanente erupción cuya lava arrastra todas las corrientes hasta confundirse con los ríos de la vida que en ella se buscan.
Y han sido sus palabras, sus silencios, sus gestos, sus temores y alegrías, los que han inundado con la intensidad de una imparable tormenta, los pretéritos surcos yermos de mi piel.
Asomarse a su corazón es contemplar, con el balcón abierto de par en par, el mejor paisaje que ni siquiera mis sueños se atrevieron a colorear y transitar por su alma, el sendero ideal para encontrar el sentido con el que llenar de definiciones la palabra amor.
© Rafael Mérida Juan
Septiembre de 2011
jueves 1 de septiembre de 2011
HOY HA VUELTO
Hoy ha vuelto la lluvia como un epílogo del verano, como un preludio del otoño, ahogando el sopor de los repetidos días del estío y silenciando el cadencioso cantar de las chicharras.
Hoy ha vuelto septiembre con su traje nuevo de niño temeroso y a un tiempo ilusionado ante un nuevo curso de vida y madurez que irá alejando la inolvidable sensación de seguir creyendo que todo es posible.
Hoy ha vuelto la maestra, como una niña grande que sigue aprendiendo, a pasear sus ojos por un aula vacía que pronto se llenará de sonidos y miradas asombradas de vértigo infantil.
Hoy ha vuelto a caer del calendario otra hoja mientras seguimos sin saber si son más las arrancadas o las que aún esperan nuestra mano temblorosa e interrogante ante lo que vendrá.
Hoy han vuelto las letras a querer mezclarse con mis latidos hasta llegar a confundirme y no saber si ellas me hicieron a mí o yo las hice a ellas.
Hoy ha vuelto la sensación, la fe, el credo que llevo a gala prendido en mi alma y que me hace dudar de todo y apostar al mismo tiempo el poco patrimonio que poseo a ese cuadrito del tapete en el que pone Amor con mayúsculas…y siempre gano.
Hoy ha vuelto septiembre con su traje nuevo de niño temeroso y a un tiempo ilusionado ante un nuevo curso de vida y madurez que irá alejando la inolvidable sensación de seguir creyendo que todo es posible.
Hoy ha vuelto la maestra, como una niña grande que sigue aprendiendo, a pasear sus ojos por un aula vacía que pronto se llenará de sonidos y miradas asombradas de vértigo infantil.
Hoy ha vuelto a caer del calendario otra hoja mientras seguimos sin saber si son más las arrancadas o las que aún esperan nuestra mano temblorosa e interrogante ante lo que vendrá.
Hoy han vuelto las letras a querer mezclarse con mis latidos hasta llegar a confundirme y no saber si ellas me hicieron a mí o yo las hice a ellas.
Hoy ha vuelto la sensación, la fe, el credo que llevo a gala prendido en mi alma y que me hace dudar de todo y apostar al mismo tiempo el poco patrimonio que poseo a ese cuadrito del tapete en el que pone Amor con mayúsculas…y siempre gano.
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martes 2 de agosto de 2011
REGRESAR
Estoy de vuelta, mejor dicho de regreso, porque alguien ya apuntó que quien dice estar de vuelta de todo es porque no ha ido a ningún sitio y yo si he ido.
En realidad tampoco estoy de regreso porque hay personas y lugares de los que no se regresa nunca.
Me quedo con dos pares de ojos mirando el mismo atardecer de una ciudad nazarí que ya siento mía, con un paseo soñado a orillas del Atlántico, con los efluvios del alcohol y una ristra interminable de besos en una noche mágica del sur, con las complicidades y los guiños de personas que desde ti han llegado hasta mí y viceversa.
Me quedo con los dolores amortiguados por la sola presencia del otro, con la literalidad de volar juntos buscando horizontes medievales en otro país, con la surrealista tuna que nos ha perseguido por Centroeuropa, con un desconocido compositor español del siglo XIX que tanto me hizo reír, con las maletas traviesas, la comida polaca y los dulces italianos, las chocolaterías y el glutenbrij, con las más de seiscientas fotografías que ilustran un cuento de hadas que ha sido real.
También me quedo con esa noticia en mitad de una madrugada que te acerca aún más a mí, con los trenes, los aviones, el barco, los kilómetros recorridos, las bicicletas aparcadas en las puertas de las casas, una copa al calor de la chimenea en pleno mes de julio, con el cordero al horno y un miércoles inolvidable, con las despedidas y los reencuentros, pero sobre todo me quedo a vivir en ti, el mejor lugar, el mejor paisaje, el mejor paraíso del que no quiero volver.
Gracias.
En realidad tampoco estoy de regreso porque hay personas y lugares de los que no se regresa nunca.
Me quedo con dos pares de ojos mirando el mismo atardecer de una ciudad nazarí que ya siento mía, con un paseo soñado a orillas del Atlántico, con los efluvios del alcohol y una ristra interminable de besos en una noche mágica del sur, con las complicidades y los guiños de personas que desde ti han llegado hasta mí y viceversa.
Me quedo con los dolores amortiguados por la sola presencia del otro, con la literalidad de volar juntos buscando horizontes medievales en otro país, con la surrealista tuna que nos ha perseguido por Centroeuropa, con un desconocido compositor español del siglo XIX que tanto me hizo reír, con las maletas traviesas, la comida polaca y los dulces italianos, las chocolaterías y el glutenbrij, con las más de seiscientas fotografías que ilustran un cuento de hadas que ha sido real.
También me quedo con esa noticia en mitad de una madrugada que te acerca aún más a mí, con los trenes, los aviones, el barco, los kilómetros recorridos, las bicicletas aparcadas en las puertas de las casas, una copa al calor de la chimenea en pleno mes de julio, con el cordero al horno y un miércoles inolvidable, con las despedidas y los reencuentros, pero sobre todo me quedo a vivir en ti, el mejor lugar, el mejor paisaje, el mejor paraíso del que no quiero volver.
Gracias.
martes 21 de junio de 2011
RAZONES
Porque hay manos necesitadas de que las nuestras las cobijen.
Porque las nuestras precisan de otras manos en las que refugiarse.
Porque la mayoría de los verbos no deben conjugarse en soledad.
Porque la inteligencia emocional no precisa de títulos universitarios.
Porque las palabras, los gestos, los besos, los abrazos, cobran sentido sólo si hay alguien del otro lado.
Porque en ese momento ya no serán nuestros sino de ellos.
Porque la sensibilidad fluye como la sangre por las venas regándolo todo, empapándonos y haciéndonos más humanos y nunca más vulnerables, más fuertes y nunca más débiles.
Porque reír, al igual que llorar, nos ayuda a encontrarnos.
Porque ver unos ojos irrepetibles y reconocerse, es mejor que estar mirando siempre a todos lados y no ver nunca nada.
Porque la vida vale la pena si damos sentido a palabras como amistad, amor, solidaridad, lealtad, respeto.
Porque mis razones tienen nombres y apellidos pero sobre todo corazones insondables.
Porque los hechos siempre son más importantes que este texto.
RAFAEL MÉRIDA
© MMXI
Porque las nuestras precisan de otras manos en las que refugiarse.
Porque la mayoría de los verbos no deben conjugarse en soledad.
Porque la inteligencia emocional no precisa de títulos universitarios.
Porque las palabras, los gestos, los besos, los abrazos, cobran sentido sólo si hay alguien del otro lado.
Porque en ese momento ya no serán nuestros sino de ellos.
Porque la sensibilidad fluye como la sangre por las venas regándolo todo, empapándonos y haciéndonos más humanos y nunca más vulnerables, más fuertes y nunca más débiles.
Porque reír, al igual que llorar, nos ayuda a encontrarnos.
Porque ver unos ojos irrepetibles y reconocerse, es mejor que estar mirando siempre a todos lados y no ver nunca nada.
Porque la vida vale la pena si damos sentido a palabras como amistad, amor, solidaridad, lealtad, respeto.
Porque mis razones tienen nombres y apellidos pero sobre todo corazones insondables.
Porque los hechos siempre son más importantes que este texto.
RAFAEL MÉRIDA
© MMXI
jueves 2 de junio de 2011
HOY SÉ
Hoy sé que el amor no entiende de promesas, esfuerzos innecesarios, ni mentiras piadosas, que simplemente llega un momento en el que tocas un corazón y sabes que ya has llegado y no te importa que pasen las horas si están los ojos de ella viendo caer los mismos granos de arena.
Hoy entiendo que todas las normas están sometidas al mandato supremo del alma, ese que te hace buscar en los propios rincones oscuros para poder ver la luz, y que las de los hombres, son todas normas vulnerables. Entiendo que los ríos, cuando se salen de su cauce, son capaces de arrasarlo todo y exponer un nuevo horizonte, que los trenes no siempre van entre raíles y a veces nos dejan en los andenes de la felicidad traducida en quien espera o nos despide pero nunca se queda en ese andén porque viene dentro de nosotros. Entiendo que pensar diferente es un principio para encontrarse, y sentir de verdad, algo festivo, una alegría que compartir con aquellos en quienes creemos.
Hoy me encuentro con varias respuestas para una misma pregunta porque no hay verdades absolutas, con muchas preguntas para las aparentes respuestas que me ofrece el mundo porque todo es relativo y sé que los dogmas son nocivos para la inteligencia y el desarrollo, para el progreso y el futuro de quienes creemos en algo que corre por las venas del alma, las nuestras y sobre todo, las de aquellos a los que amamos.
Mañana puede que piense diferente, pero hoy sé que quiero COMPARTIR mi VIDA con aquella a la que llevaba tanto buscando y no encontraba y a la que he encontrado sin buscar.
Hoy entiendo que todas las normas están sometidas al mandato supremo del alma, ese que te hace buscar en los propios rincones oscuros para poder ver la luz, y que las de los hombres, son todas normas vulnerables. Entiendo que los ríos, cuando se salen de su cauce, son capaces de arrasarlo todo y exponer un nuevo horizonte, que los trenes no siempre van entre raíles y a veces nos dejan en los andenes de la felicidad traducida en quien espera o nos despide pero nunca se queda en ese andén porque viene dentro de nosotros. Entiendo que pensar diferente es un principio para encontrarse, y sentir de verdad, algo festivo, una alegría que compartir con aquellos en quienes creemos.
Hoy me encuentro con varias respuestas para una misma pregunta porque no hay verdades absolutas, con muchas preguntas para las aparentes respuestas que me ofrece el mundo porque todo es relativo y sé que los dogmas son nocivos para la inteligencia y el desarrollo, para el progreso y el futuro de quienes creemos en algo que corre por las venas del alma, las nuestras y sobre todo, las de aquellos a los que amamos.
Mañana puede que piense diferente, pero hoy sé que quiero COMPARTIR mi VIDA con aquella a la que llevaba tanto buscando y no encontraba y a la que he encontrado sin buscar.
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