Enero, destacaba en rojo en el almanaque la primera vez que permitiste a mi alma posarse en los plieges de tu ser. Entonces yo ignoraba que había tanto aún por escribir.
Desde entonces se acumulan las frases que hablan de tu amor y no he necesitado pronunciar ninguna porque todas las entiendes cuando tu cuerpo y el mío obran el milagro y se confunden sin equivocarse nunca.
Ni tengo que escribirte versos para que conozcas de dónde nace todo, porque eres tú quien todo lo ha podido, quien saca de mí mucho más de lo que yo mismo veo.
Y lo mejor sucede cuando los dos estamos de nuevo desnudos, sin miedos, sin excusas, sin final y comprendemos que toda la literatura del mundo dice nada porque todo esta aún por escribir.
Rafael Mérida Juan.
Reg.Prop.Int.2014
