que en las tardes amarillas
inundan otro estío
de decadentes ausencias.
Confundirme entre las corrientes
drásticamente resecas,
de afluentes estériles
y ríos desmesurados.
Perseguir sombras cinceladas
en huérfanos asfaltos
cubiertos de soledades
y de vidas confundidas.
Aguardar paraísos transitables
nacidos de tu presencia
que dan sentido a un verano
prendido de tus encantos.
Rafael Mérida Juan
2012
